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domingo, 28 de abril de 2013

Detachment

El mundo sigue siendo ancho y ajeno.
Múltiples ciudades en una.
Un conglomerado de visiones y
vivencias diversas.

En el medio, cuerpos
desgarrados, mentes
en blanco, corazones
congelados.


jueves, 28 de febrero de 2013

Caída


"El amor es un loop".
Desvarío on-line. 

Tengo el oficio perpetuo
de caerme en vos
casi todas las mañanas
                             tardes 
                                  noches de 
                                         mis días...
Me golpeo putamente en
v  o  s  s  i  n  c  e  s  a  r… 
Y eso te gusta...

Equilibrio permanente, 
incesante, insistente…

Quiero a veces ser
tan liviano como
el aire o esa pluma que
se escapa del origen y
se deja llevar por el éter… 

Hacer como si nada, 
como si no
viese, no
sintiese, no 
escuchase, no
nada… 

Pero el cuerpo me pesa
demasiado, los ojos, la piel,
los oídos, la mente, el olfato, 
tienen un peso exagerado y
me hacen caer, sin opción, 
sobre vos… 

Putamente desvarío y alucino,
tropiezo y caigo, 
y eso te encanta… 

jueves, 17 de enero de 2013

Miedo

El sonido lejano y conocido del canto de un grillo,
las aspas de un ventilador prehistórico que giran 
                                                                 rítmicamente,
las gotas de lluvia sobre las chapas del techo viejo,
las voces, las ironías y las humoradas familiares
de todo un día largo y caliente,
se agolpan ahora, todos,
desordenados, claros, 
en las primeras horas 
de este jueves húmedo,
remoto y salteño…
¿Oís? Esta madrugada es presa fácil para 
                                                        la melancolía y 
                                                                     el miedo…
El miedo que se junta y se retuerce muy adentro,
después de un largo mes sin verte…
Claro: a veces, tener miedo es 
–solo a veces– un pasatiempo de
la melancolía y
                          el amor… 

Hace un rato dijiste que extrañabas mis textos
y está bien: el cuerpo y el alma están 
                                                      hechos
                                                           de lenguaje,
                                                                 de palabras.
Estas palabras soy yo. 
Me doy porque 
no estás acá conmigo 
para sentir estos mismos sonidos
vanos, ruidos… 

Amor, acá, lejos de todo –de Vos–,
solo quiero saberte mío… 
No quiero tener miedo. 



martes, 8 de enero de 2013

Quizás...


A la nostalgia de andar lejos
solo la cura el regreso…

El ruido de la lluvia sobre 
las chapas del techo
me traslada a otro lugar,
 y a otros tiempos…
¿De dónde viene la lluvia?
Quizás estas gotas pesadas que 
caen sobre el techo caliente
vienen de ese jardín lejano 
en el norte correntino, 
o quizás de un meandro
lento del río Paraná…
Por eso, quizás, 
no estemos tan lejos…
A veces, la mente 
construye puentes
donde no los hay,
cuando las horas 
no son horas sino 
vidas completas
que separan 
cuerpos, 
pensamientos,
deseados y
deseantes…


En una de las "puntas" correntinas...


jueves, 3 de enero de 2013


Hay una h i l e r a infinita de mangos caídos
al borde del camino asfaltado.
El olor es nauseabundo,
está por todos lados;
se cuela por 
las narices, 
los ojos y 
las bocas
de las gentes,
atraviesa las ropas, 
los cuerpos, e imprime un color
especial al carácter de estas personas.
Yo creo que este hedor horrible enloquece...

domingo, 23 de diciembre de 2012


Un ruido penetrante de calor y de chicharras.

Un tumulto absurdo de cuerpos y de voces. 

La espera se extiende como un elástico viejo

y aplasta

el pecho

y la razón

como una enorme maza.  

Sólo tus ojos para calmar la sed, 

sólo tus manos para borrar la desolación

                                                       y el dolor… 

martes, 18 de diciembre de 2012

El lugar al que quiero ir


i go / where i please


Solamente quiero hacerlo con vos...
que me desgarres el alma y el cuerpo,
que acabemos juntos en cualquier espacio-tiempo,
y que nos miremos a los ojos infinitos, iluminados por
el placer de sentirte dentro (o de sentirme dentro...).

Ir a cualquier lado con vos, darte mi mano y mis fuerzas y mis 
                                                                           /oquedades,
confiar pese a haber perdido la confianza, amar pese a haber perdido el
                                                                                                   /amor,
saber que el silencio que a veces nos une es tan esencial como las palabras
que ocupan el volumen completo de algunos días enrarecidos, enardecidos... 

Creer que ese "entonces no te quería tanto" es una pista, una huella, que 
                                                                                                           /puedo 
seguir sin perderme, sin dejar de creer que la mierda, algunas veces, deja de ser... 

Solamente quiero hacerlo con vos...
y, para eso, no quiero líneas indefinidas
de teamos y tequieros: me basta con el insomnio,
el dibujo de una sonrisa y la confianza que se afirma... 

Solamente quiero hacerlo con vos,
the place where I please... 



sábado, 24 de noviembre de 2012

Twice


... One for tomorrow 
One just for today... 

Nada es suficiente...

ni dos narinas
ni dos oídos 
ni una boca 
ni dos ojos
ni un sexo...

Cuando se sabe que el tiempo es como el vapor 
de agua, que se concentra algunas veces y se
hace perceptible, pero no permanece:
se diluye y se va, como si jamás
hubiese existido...

Cuando se sabe que me voy, que te vas...

ni dos narinas
ni dos oídos 
ni una boca 
ni dos ojos
ni un sexo...

Ningún orificio, ninguna hoquedad,
en mi alma, en mi cuerpo,
alcanzan para mantener eso,
lo que de Vos me hace feliz... 

Y aunque el aire tenga tu olor,
nada parece ser suficiente,
cuando se sabe que me voy, que te vas...

I need more than 
two times,
maybe... 




lunes, 20 de agosto de 2012

Cuatro meses

"Algunos sienten la lluvia. Otros sólo se mojan". B. M. 


¿Te das cuenta de que el invierno no va a volver?, digo,
mientras miro cómo la lluvia hiere la atmósfera
de esta mañana de lunes de agosto, acá, en Resistencia…
Y el calor del asfalto asciende y envuelve los cuerpos…
Y tu mirada se pierde en algún punto de este horizonte gris…
Y tu rostro sólo ensaya una sonrisa como respuesta…

Mucho antes de este parco intercambio de palabras y gestos,
los dos presentimos que hay mucho que no va a volver…
Ahora, una sensación difícil de aceptar nos arrebata
(y nos conmueve…), el se-acabó-lo-que-se-daba

Pero ya pasó mucho tiempo, amor,
y si todas las cosas que pasaron
ya no van a volver como tales,
como reflejos perfectos de la experiencia,
como copias exactas de todo lo vivido,
van a volver, sí, como un estremecimiento,
                                                               un ímpetu
que vigorice lo nuevo y nos deje seguir creciendo…

Incluso los veranos más gozosos son lacerados por el otoño
y exterminados por el invierno…
Sólo este duelo suntuoso
garantiza que
el mundo
pueda
darnos
            otra primavera


martes, 31 de julio de 2012

Deseo


“…el deseo es el deseo del otro.”
Hay algo en todo esto
algo del sentimiento que
se me hace indecible
                                      inasible
                                                     intangible
Es el límite de las palabras que
aparece, ineluctable, amordazando…
 “¿Me querés?”, “¿me extrañás?” no son, ahora, más que
                                      preguntas retóricas
 “Te quiero”, “te extraño” no son ya más que
evidencias de algo que se siente muy adentro muy profundo muy…

Pero las palabras (todas) me llevan a vos porque
te quiero en estado de amor y de beligerancia (dijo, digo)
porque te deseo en cuerpo y alma
                                      en piel y huesos
                                                     en calma y exaltación
                                                                 en locura y sensatez
porque el deseo de vos es incesante, inextinguible  
Ahora, desear es desearnos juntos es
desearte cerca, próximo, tibio…
el deseo (el verdadero) tiene tu nombre, amor…
Las palabras, todas, tienen tu nombre… 
El deseo tiene tu nombre, amor... 


miércoles, 25 de julio de 2012

Wipe that tear away...



algunas veces soy feliz, como ahora...

un beso tibio
una caricia sincera...
un abrazo profundo...
una mirada tranquilizante...
el calor rebosante de otro espíritu
y otro cuerpo sobre mi cama...

engañarse a sí mismo y decirse 
que con eso es suficiente...
el deseo perenne de sentirse completo...

algunas veces soy feliz… como ahora...

martes, 17 de julio de 2012

Fragmentos


y qué sorpresa (y no tanto…)
descubrir que nuestras vidas
no son más
que una sucesión infinita de fragmentos
múltiples y elocuentes fragmentos
por doquier Eros y Tánatos
Tánatos y Eros
risas, aromas, caricias
palabras conexas e inconexas
que acarician o que duelen
líneas perdidas de alguna canción
de alguna poesía edulcorada y edulcorante  
burda imitación de una escena triste de película o narración…

y así el límite ya impreciso entre realidad y ficción
entre cuerpo y fantasma del cuerpo
entre experiencia y deseo de la experiencia
se diluye, vertiginosamente, como una tarde de invierno… 


jueves, 5 de julio de 2012

Vivir otra vez

tu imagen como entre vidrios esmerilados,
desdibujada por la llovizna tenue
de esta noche de invierno...
mis pasos apurados
para encontrarte
abrazarte
besarte
vivir...

y el tibio contacto con tu cuerpo pequeño
el suave y reconfortante contacto 
con tus mejillas cálidas
y esos labios
esos ojos...

AHORA
con tu piel
respiro
otra
vez


domingo, 10 de junio de 2012

Silencio


El silencio de esta mañana de domingo es infinito
se parece al reflejo de tu silencio
que me enajena desde anoche

Anoche, cuando me dormí pensando en vos
y soñé
el ritmo pausado de tu respiración
(tu rostro sobre mi cuello)
el pulso incesante de tu corazón
(mi mano sobre tu pecho)
cada centímetro de tu piel
(el roce cálido de la materia)
cada facción, cada ángulo, cada recoveco
el breve espacio de tu cuerpo
que, ahora, en esta mañana de junio
no puedo poseer, fatalmente…

Anoche te soñé y así pude tenerte
al menos durante unos instantes
No sé por qué pienso en ruinas circulares
No quiero una repetición de esa calamidad

Pero el silencio se expande, desde anoche… 

lunes, 28 de mayo de 2012


(...) fue como estar con alguien que se conoce desde siempre. Incluso la piel, los olores, la presión de un cuerpo sobre otro eran como si ya los hubieran vivido esos años.” S. Olguín.

“Tanto pediste retener / ese momento de placer / antes de que sea tarde / vuelve la misma sensación…”. G. Cerati.

                       fAce, twitter, WhatsApp y todos esos entes virtuales
          son cuLpables de que, de un tiempo a esta parte,
                       tEngas que sufrir las locuras de un stalker díscolo como pocos
pero que, eXtrañamente, por casualidad o causalidad (¿importa eso ahora?)
                       sIente que hay muchas cosas por descubrir en vos y con vos
                        Sin miedo a construir algo nuevo
                                                                               diferente
                                                                                                puro

                          como si te conociera desde siempre…  

(perdón por no estar hoy…)





martes, 22 de mayo de 2012

"¡Eh, dejen de ser putos!"

Definitivamente, en nuestra sociedad “occidental y cristiana”, cuerpo, género, sexo y placer siguen siendo conceptos poco comprendidos por la mayoría. Y por eso mismo es que sigue generando tanto escándalo intentar alterar la norma heterocéntrica, aunque sea en gestos más bien mínimos, cotidianos (pero, si se lo piensa un poco, es en la cotidianeidad donde debe concretarse el cambio social-cultural, ¿no?).

    Estas lucubraciones iniciales vienen a cuento por una experiencia que viví durante el último sábado. Como sabemos, el espacio público es el espacio del ser ciudadano por excelencia. Aquel día, con la persona que me acompaña en estos tiempos, quisimos darle existencia real a este lugar común sobre la ciudadanía y su ejercicio (aclaro, no de manera consciente sino porque se dio de ese modo). Por eso es que, en ese espacio público (más precisamente, en pleno centro de la ciudad capital del Chaco) nos besamos y nos abrazamos como cualquiera; fue un momento intenso, y no sólo por la pasión. Como fondo de la escena pasional, no se escuchó a Manzanero ni a Guadalupe Pineda (como podría pasar en la escena literaria más cursi y prototípica). Se escuchó, por el contrario, una serie de gritos, alaridos y bramidos como protesta ante nuestro amor. La lista de enunciados es bastante extensa, considerando que no fue poco el tiempo que pasamos ahí con mi compañero. “¡Eh, putos!”, “¡Eh, dejen de hacer eso!”, “¡¿Bueeee, vos viste lo que yo vi?!”, entre otras forman parte de esa lista. Pero hubo una expresión que me impactó especialmente: “¡Eh, dejen de ser putos!”, emitida con todo el ímpetu de un vozarrón masculino, latinoamericano y rebosante de doxa.

    A mi compañero y a mí, esas cosas nos dieron gracia. Y la verdad es que nos inyectaban, como una droga, más ganas de seguir desafiando los límites del discurso falocéntrico. Nada menos propio de nosotros que seguir los lineamientos de una masa injuriosa. Pero el “¡Eh, dejen de ser putos!” da para pensar. El ser puto caprichosamente ubicado en el mismo nivel de otros sintagmas como “ser delincuente”, “ser corrupto”, “ser asesino”, “ser adicto”. Claro, pero estos últimos sintagmas no refieren a esencias: refieren a accidentes; refieren a la biografía, no a la biología. Ser puto es una esencia (y al que dice lo contrario, ¡que lo demuestre!). ¿Cómo se puede dejar de ser? ¡Tanto que se habla en estos días del “derecho a ser”!

    Quererse, amarse ya no es ilegal en nuestro país. Pero queda un largo espacio por modificar: el espacio de las prácticas sociales, el espacio de las mentalidades. Y para eso hay que atreverse. Hay que jugarse. Cuesta ya que, sin duda, los riesgos son muchos más que los beneficios. Mas no se puede permanecer en silencio frente a la crueldad y el sufrimiento de otras personas. Personas con carne y pasión, pero también con razón, afectos y proyectos.  El non-sense se supera poniendo el cuerpo (propiedad personal y no enajenable): un beso, un abrazo, una caricia, una mirada son políticos. Hagamos política, entonces, en la cotidianeidad.  

    Pese a vivir en una tierra donde un beso puede ser subversivo, donde un abrazo puede ser transgresor y, en definitiva, donde el amor puede ser objeto de castigo social, mi orgullo por ser argentino sigue intacto. Sé que todo cambia. ¿Era Heráclito el que decía que “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”, no? Bueno, no hay situaciones históricas que se perpetúen porque son sólo eso, “situaciones”, eventuales, como los ríos heraclianos, como la arena de un campo de médanos. Pero necesitamos más olas y más viento.

    You may say I'm a dreamer but I'm not the only one… 




sábado, 5 de mayo de 2012

Las imágenes de María Elena


Si tengo que pensar en una escena de lectura o de escritura a lo largo de mi biografía, en verdad es algo que se me dificulta demasiado porque no guardo en mi memoria –al menos de manera muy especial– UNA escena, individual, autónoma. Sí, en cambio, recuerdo una sucesión de escenas, que involucran a una docente de nivel secundario.
María Elena, mi profesora de lengua y literatura en cuarto año del secundario, dejó una huella profunda en mi biografía como lector, fundamentalmente. Me acuerdo que cuando llegó, a nuestra primera clase, tuve la impresión –muy grata, por cierto– de que su trato con nosotros era sensiblemente diferente al que habían tenido otros docentes hasta entonces. En primer lugar, nos trató como lo que éramos: jóvenes pensantes, no idiotas apáticos, así que nos hablaba con un lenguaje adecuado para nuestra edad y nuestro estadio cognitivo; no nos trataba como niños y eso se manifestaba en las palabras que seleccionaba –siempre muy técnicas y poco usuales para nosotros, sin apelar a los diminutivos ni a los vocativos artificiosos–. Eso se manifestaba también en los contenidos que empezó a desarrollar en esa clase: nos habló de Saussure, de Barthes, de Eco…, autores que, pese a que nos encontrábamos en el período terminal de nuestros estudios de nivel medio, no habíamos trabajado en ningún momento. Sus clases fueron todo un desafío para nuestro pensamiento y nuestra capacidad de comprensión (al menos esa fue mi impresión, desde el principio).
En segundo lugar, había algo en su tono de voz, en la cadencia de sus palabras que ganaba mi atención. Creo que se manifestaba allí también el placer por lo que estaba haciendo. Había, también, algo en su modo de situarse en el aula, algo que si bien escapa a la descripción exacta, se intuye, se advierte cuando uno conoce a alguien a quien le gusta lo que hace. En cierto sentido, ella “ponía el cuerpo” en la clase: casi nunca se sentaba y todo el tiempo guiaba sus explicaciones utilizando el pizarrón. En secundaria, hasta ese momento, mi experiencia –nuestra experiencia como la quinta división de cuarto año– había sido la de profesores sentados permanentemente, que sólo iban a conversar sobre cuestiones no atinentes a su materia, que no daban clase, que no usaban el pizarrón, que nos hacían perder tiempo, que nos trataban como niños desmañados.
María Elena nos proponía, muy por el contrario, verdaderos desafíos para procesar información y obras literarias. De hecho, algunos de los textos literarios que me marcaron en ese entonces, porque me atravesaron internamente, porque tocaron hilos muy especiales de mi interioridad y me hicieron repensarme y repensar el mundo que me rodeaba, fueron propuestos por ella: Siddhartha y El lobo estepario de Hesse, El extranjero de Camus, Bartleby, el escribiente de Melville, están en la lista. No fueron esas obras insípidas, lacrimógenas e ingenuas que otros profesores nos habían hecho leer, preconceptuando nuestras capacidades e intereses. Además, ella solía recomendar lecturas para profundizar en algunos temas cuando veía que al alumno le interesaba alguna cuestión particular. Siempre tenía un título a mano.
Por esos motivos, la imagen de María Elena y sus clases siempre vuelven a mí para recordarme qué tipo de profesor no quiero ser con los estudiantes que confían en que la escuela puede darles algo diferente de lo que ya conocen y viven siempre.