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domingo, 25 de octubre de 2015

Tanto

Me acuerdo de esas (tantas) veces en que permanecí en silencio en distintos lugares, con distintas personas. Y de esas (tantas) interpelaciones para que dijera algo, para que hablara, para que dijera, para que participara, para que pronunciara alguna palabra en medio de tanta palabra vacía. Interpelaciones envueltas en sorna: "ay, el tímido", "ay, Pablo no habla", "ay, habla demasiado...", y así, sin cesar. 

Todo eso dolía, porque sentía que la palabra me había sido negada desde siempre: mi sexualidad es constitutiva, yo no puedo escindirme en razón y sexualidad, como en dos mitades que se buscan y no se encuentran. Para mí, un chico gay nacido en Salta -bastión del deshumanismo católico- el mundo siempre era para otros, para los que estaban bien, para quienes habían sido sanos: mi palabra no podía aportar nada, era palabra enferma, palabra vana... ¿cómo querían que hablara? No me sentía útil ni valioso. 

sábado, 20 de julio de 2013

Un día cualquiera

Acá, las calles son infinitas y jamás se bifurcan,
se extienden hasta un punto del cielo gris que no
distingo, junto con los árboles, las puertas, las 
ventanas, las rejas, las ruedas, las personas, que 
no se acaban y a veces te llenan, te agobian, te
rasgan las vísceras con la ira contenida, con
los látigos de un verbo atrofiado pero intenso. 

Las letras, las ideas, los segundos se
repiten, se replican como una hélice doble, 
                                         primigenia, humana...
Palabra, razón y tiempo que duelen, que somos.

Ojalá seamos amor también un día cualquiera, que 
vos y yo podamos andar por ahí, infinitos, de la mano, 
juntos, como ayer, como hoy... 

domingo, 23 de diciembre de 2012


Un ruido penetrante de calor y de chicharras.

Un tumulto absurdo de cuerpos y de voces. 

La espera se extiende como un elástico viejo

y aplasta

el pecho

y la razón

como una enorme maza.  

Sólo tus ojos para calmar la sed, 

sólo tus manos para borrar la desolación

                                                       y el dolor… 

viernes, 19 de octubre de 2012


He dicho "me parece" 
yo no aseguro nada.
O. G. 


una larga sucesión de noes que me abofetean, me hacen temblar
                                                                                                  sudar
                                                                                                      pensar...
pensar en Girondo y su puro no y en el I would prefer not to de
                                                                                                  Bartleby...
cuánto quisiera contar, a veces, con la determinación firme, inalterable,
de ese escribiente largo y debilucho (¿es que así lo describe Melville?)
para decir no, a los otros, para decirme no, a mí, así como los otros
me llenan de noes inacabables que me ciñen con su lazo inconmovible,
que me amordazan como quieren y se regocijan en mi inercia obligada...

no omitir nada hoy
no olvidar que te quiero
no decir de más ni de menos
no mostrarme inseguro (jamás)
no dejar que vos lo pienses siquiera
no detener la acumulación frenética de amor
no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy
no dejar que el miedo al fracaso me detenga otra vez
no pensar que todo este esfuerzo volverá a ser en vano
no dejar que la angustia y la duda me inmovilicen el corazón
no dejar de creer que todavía existo yo y que queda algo de razón...

y, detrás de todo eso, detrás de esa mente obsesiva,
un pedido desesperado: por favor, no te olvides de mí...

(quisiera ser Bartleby...)


martes, 18 de septiembre de 2012

I wonder

Y si me diluyera en una línea de espacio y tiempo infinitos
si me confundiera en una masa de colores indescifrables
si me perdiera en un bosque luminoso pero sin salidas 
si demasiada luz me encegueciera y demasiado ruido
me perturbara tanto que no pudiera entender 
si en este preciso instante no encontrara
mi mente y me olvidara de mí en algún
rincón con la razón y los sentidos y  
la palabra y la voz amontonados
Y si nada de lo que era
fuese ya

Vos...
              ¿me extrañarías?

how's it going to be when you're sure I'm not there...




miércoles, 5 de septiembre de 2012

es difícil darse cuenta de que
pronto serán tres las décadas
y aún no aprendí nada...
la certeza del no saber invade
el alma y enceguece la razón...

tengo que aprender a callar
y dejar que las cosas sean
simplemente...

miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Querés correr conmigo?




Algunas veces esto se me aparece como una carrera absurda contra el tiempo
Un tiempo que se marcha
                                       inexorable
                                                       inasible…
                                                                      (lento sin vos, vertiginoso con vos…)
Un tiempo que tenemos y no
                                            que vivimos y no
                                                                      que deseamos y no… 
                                                                                                        y que se va...
Pero, si lo pienso un poco, concluyo en que, si la vida toda es un absurdo,
tal como lo quiso Camus, entonces no hay razón para preocuparse por llegar
                                                                                                                      a una meta
no hay razón para este sentimiento que camina, trota y corre hacia la meta
No hay razón lógica para racionalizar un sentimiento y analizarlo
                                                                                      y cosificarlo y confundirlo…
Por eso, creo, lo mejor es que corramos juntos, y hagamos NUESTRO tiempo
No habría tiempo, no habría un tiempo… habría NUESTRO tiempo…
¿Querés correr conmigo? 

martes, 22 de mayo de 2012

"¡Eh, dejen de ser putos!"

Definitivamente, en nuestra sociedad “occidental y cristiana”, cuerpo, género, sexo y placer siguen siendo conceptos poco comprendidos por la mayoría. Y por eso mismo es que sigue generando tanto escándalo intentar alterar la norma heterocéntrica, aunque sea en gestos más bien mínimos, cotidianos (pero, si se lo piensa un poco, es en la cotidianeidad donde debe concretarse el cambio social-cultural, ¿no?).

    Estas lucubraciones iniciales vienen a cuento por una experiencia que viví durante el último sábado. Como sabemos, el espacio público es el espacio del ser ciudadano por excelencia. Aquel día, con la persona que me acompaña en estos tiempos, quisimos darle existencia real a este lugar común sobre la ciudadanía y su ejercicio (aclaro, no de manera consciente sino porque se dio de ese modo). Por eso es que, en ese espacio público (más precisamente, en pleno centro de la ciudad capital del Chaco) nos besamos y nos abrazamos como cualquiera; fue un momento intenso, y no sólo por la pasión. Como fondo de la escena pasional, no se escuchó a Manzanero ni a Guadalupe Pineda (como podría pasar en la escena literaria más cursi y prototípica). Se escuchó, por el contrario, una serie de gritos, alaridos y bramidos como protesta ante nuestro amor. La lista de enunciados es bastante extensa, considerando que no fue poco el tiempo que pasamos ahí con mi compañero. “¡Eh, putos!”, “¡Eh, dejen de hacer eso!”, “¡¿Bueeee, vos viste lo que yo vi?!”, entre otras forman parte de esa lista. Pero hubo una expresión que me impactó especialmente: “¡Eh, dejen de ser putos!”, emitida con todo el ímpetu de un vozarrón masculino, latinoamericano y rebosante de doxa.

    A mi compañero y a mí, esas cosas nos dieron gracia. Y la verdad es que nos inyectaban, como una droga, más ganas de seguir desafiando los límites del discurso falocéntrico. Nada menos propio de nosotros que seguir los lineamientos de una masa injuriosa. Pero el “¡Eh, dejen de ser putos!” da para pensar. El ser puto caprichosamente ubicado en el mismo nivel de otros sintagmas como “ser delincuente”, “ser corrupto”, “ser asesino”, “ser adicto”. Claro, pero estos últimos sintagmas no refieren a esencias: refieren a accidentes; refieren a la biografía, no a la biología. Ser puto es una esencia (y al que dice lo contrario, ¡que lo demuestre!). ¿Cómo se puede dejar de ser? ¡Tanto que se habla en estos días del “derecho a ser”!

    Quererse, amarse ya no es ilegal en nuestro país. Pero queda un largo espacio por modificar: el espacio de las prácticas sociales, el espacio de las mentalidades. Y para eso hay que atreverse. Hay que jugarse. Cuesta ya que, sin duda, los riesgos son muchos más que los beneficios. Mas no se puede permanecer en silencio frente a la crueldad y el sufrimiento de otras personas. Personas con carne y pasión, pero también con razón, afectos y proyectos.  El non-sense se supera poniendo el cuerpo (propiedad personal y no enajenable): un beso, un abrazo, una caricia, una mirada son políticos. Hagamos política, entonces, en la cotidianeidad.  

    Pese a vivir en una tierra donde un beso puede ser subversivo, donde un abrazo puede ser transgresor y, en definitiva, donde el amor puede ser objeto de castigo social, mi orgullo por ser argentino sigue intacto. Sé que todo cambia. ¿Era Heráclito el que decía que “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”, no? Bueno, no hay situaciones históricas que se perpetúen porque son sólo eso, “situaciones”, eventuales, como los ríos heraclianos, como la arena de un campo de médanos. Pero necesitamos más olas y más viento.

    You may say I'm a dreamer but I'm not the only one… 




jueves, 17 de mayo de 2012

Vos


              Felizmente

          puRa

           imAginación

           peNsamiento

          stalKeándome la razón

  y los sentIdos

         sin cEsar


sábado, 4 de febrero de 2012

Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs...

     En diversas oportunidades, algunxs por ahí me tildaron de “propagandista homosexual”. Ellxs siempre se paran en la vereda del acusador y suponen estar legitimados por alguna fuente o razón divina para juzgar negativamente al otro y condenarlo al ostracismo, al destierro –explícito o implícito– de la vida social. Claro, con siglos y kilómetros de discursos represores y normalizadores detrás, cualquiera puede pararse cómodamente en esa vereda. Es decir, “cualquiera” que sólo se mira el ombligo y borra, sin interrogarse nada, las existencias de otrxs diversxs. Pero, ¿cómo no ser, orgullosamente, un “propagandista homosexual”, en el sentido en el que lo manifiestan esas personas, si todavía hay millones de personas GLTTBI que viven el cotidiano desgarro que involucra la marginación familiar y social? Un desgarro que no sólo se da a nivel de la interoridad de las personas, sino, en muchos lugares, a nivel físico. La eliminación es simbólica y corporal. Ante eso, uno no puede quedarse callado e inactivo. Y mucho menos aún cuando la marginación atraviesa la propia experiencia personal.

     Aunque lo que digo pueda sonar trillado para muchxs, la verdad es que hay un largo camino por recorrer todavía. De hecho, como ejemplo, durante las fiestas de fin de año y durante este verano, momentos de reencuentro familiar, en general, volví a sentir las mismas sensaciones incómodas que me acompañan desde que puedo pensar por mi cuenta y eso me hizo pensar más aún. Observar las escenas familiares que se dan para compartir momentos y experiencias entre las parejas –heterosexuales–; observar como lxs adolescentes –heterosexuales– de la familia presentan sus parejas y pueden compartir almuerzos de domingo u otros instantes análogos sin problema; observar cómo en los encuentros de fin de año convocados por las empresas en las que trabajan mis familiares, ellxs pueden asistir con sus parejas –heterosexuales– sin ningún problema, sin eufemismos, sin trámites, sin vueltas, sin explicaciones… La lista de experiencias de este mundo heterocéntrico podría seguir indefinidamente, y el desgarro interno, emocional, psíquico, se extendería de igual modo.

     A pesar de la legislación de avanzada con la que ya contamos en nuestro país y en varios países del mundo, las personas GLTTBI tenemos negadas, socialmente, muchas experiencias que nos gustaría vivir y disfrutar. Por supuesto, con seguridad no todxs desean vivirlas, y a algunxs podrán parecerles triviales –y eso es entendible, porque la diversidad es amplia, abarca múltiples dimensiones–, pero somos muchxs lxs que las ansiamos y las consideramos derechos que todavía se nos niegan –claro, no legislativamente, en la mayoría de los casos, pero sí a nivel de las prácticas concretas, cotidianas –. Para muchxs, la vida sigue consistiendo en dar explicaciones por todos y para todxs, para muchxs la vida sigue siendo un gran eufemismo, un desgarro incesante. Y por eso estoy convencido de que lo que siento, pienso y hago como “propagandista homosexual” no está mal. Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs. 


lunes, 10 de octubre de 2011

Nos queda mucho...

A mi amigo lo mataron –no pude decir murió
las tabacaleras
pensé cuando,
en ese instante tórrido,
es decir, chaqueño –como él–,
supe de su partida…
A mi profesor
   A mi compañero
      A mi hermano
         A mi padre lo mataron las tabacaleras
         No fue claro
         una epifanía de la razón
         una agnición de los culpables
               fue un destello solamente
pero un destello que generó rencor
profunda rabia.

Más tarde pensé mejor
y me di cuenta
al compañero
al intelectual lo mataron
los excesos
excesos de la lucha
                       el compromiso
                          la militancia
        excesos de la franqueza
                                la pasión
                                                en una sociedad de mascaradas.

Eso deja un legado –el legado de los que siempre se quebraron a sí mismos
                                                                                 por una humanidad más digna
y se van sin haber completado su programa: sin exageraciones,
                                                                                  sin presunciones,
                                                                                    sin misticismo,
                                                                                      sin arrebatos heroicos.
Nos queda mucho, hermano,
UN PROGRAMA
Ni la bronca
  ni el dolor que desgarra internamente,
    ni siquiera el puto cáncer
      van a paralizarlo
                                    vamos a continuarlo, hermano,
                                             vamos a continuarlo