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miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi caos cosmificado

Soy, casi siempre, un hombre viejo
de veinte y tantos años, que mira
el mundo que trajina las horas y 
las cosas sin cesar, tras el vano
de alguna ventana lejana y oscura.

La vida me fue dada así, sin querer,
sin preguntas y sin pedidos; yo me he
permitido la vida como quien se 
permite un regalo que no le agrada,
un regalo que se conserva por cortesía.

Me fue concedida -dicen....- por 
mi madre y por un padre -a quien no
conozco. Yo digo que la vida, la buena, 
al final nos es dada por alguien a quien
elegimos y comprendemos muy bien.

Vos me das esa otra vida, esa que
quiero y que elijo y proclamo.
Vos sos mi lugar tranquilo, 
mi caos cosmificado.

sábado, 20 de julio de 2013

Un día cualquiera

Acá, las calles son infinitas y jamás se bifurcan,
se extienden hasta un punto del cielo gris que no
distingo, junto con los árboles, las puertas, las 
ventanas, las rejas, las ruedas, las personas, que 
no se acaban y a veces te llenan, te agobian, te
rasgan las vísceras con la ira contenida, con
los látigos de un verbo atrofiado pero intenso. 

Las letras, las ideas, los segundos se
repiten, se replican como una hélice doble, 
                                         primigenia, humana...
Palabra, razón y tiempo que duelen, que somos.

Ojalá seamos amor también un día cualquiera, que 
vos y yo podamos andar por ahí, infinitos, de la mano, 
juntos, como ayer, como hoy... 

miércoles, 23 de enero de 2013

Viaje

Me gusta tocar el vidrio cálido de mi ventanilla...

Sentir,
palpar
la diferencia
entre el afuera y el adentro
saber que el frío de acá
es complemento del calor de allá:
hay solo una fina película entre ambos.

Sentir
que este mundo artificial
depende de
la gramilla
el viento
la abeja
el árbol
la nube
de otro mundo. 
Palpar lo otro
internamente,
saber que yo
no soy sin lo otro.

Me gusta tocar el vidrio cálido de mi ventanilla...