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miércoles, 6 de julio de 2016

Vil




Los rostros, las máscaras,
escenarios del ser,
imágenes apócrifas,
pedidos de clemencia.

Bosquejos de lo humano
en cuevas de existencia,
de tiempo y dolor,
                              sin cesar…

Tragedias cotidianas
ficciones eternas,
lo vil que se esconde
tras coloridos abalorios. 

domingo, 24 de abril de 2016

Imágenes

Caminan con la desgracia a cuestas:
¡cuántos cristales rotos en sus celulares!

Ejercen la violencia a través de la imagen:
ricos vestidos en espacios pobres y decadentes.

Creen que el saber se ostenta descaradamente:
proliferan en sellos y camafeos con títulos miniados.



lunes, 11 de enero de 2016

Mi padre

Mi padre me dejó
un pectus excavatum
dos rodillas chuecas
pies planos, sin arcos
ojos miopes y sin luz
también una nariz más
que visible para todo
aquel que quiera habitar
el suelo argentino.

Mi padre me dejó
antes de que pudiera
agradecerle por su bello
legado, a mí y al mundo,
antes de que pudiera darle
la mano firme de hombre
recio y duro.

Mi padre me dejó
pero no dejó fotos o
recuerdos de otro tipo.
No me dejó la posibilidad
de interpelarlo, ni a él
ni a su imagen.


sábado, 15 de agosto de 2015

Buscarse en los libros

Cuando salgo de casa y
la dejo sola, por horas,
la imagino recorriendo,
incesante y exhaustiva,
los caminos de libros de
mi biblioteca, con asombro,
muchas veces; con pesar,
otras tantas, con nostalgia...

La nostalgia de un pasado que
duele por todo lo que no dio,
por todo ese tiempo que no
florecía, aunque se lo regara
insistentemente.

A mi madre la imagino buscándose
en los libros que ahora puede asir,
oler, tener.

martes, 7 de enero de 2014

Reflejo

Hay una grieta grande de
este sol sobre la tierra y
sobre 
          las  
               conciencias.
Se confunden las palabras y
las imágenes, pero 
todo se aclara siempre…
Ahora se sabe que el mundo
sería extraordinariamente igual
si yo no estuviera. 

jueves, 2 de enero de 2014

Dos

Cerrando los ojos se ve mejor.
Uno se mira fijo por dentro y
entiende más las palabras y
las decisiones, los cambios y 
las obsesiones de ayer y de hoy.
Se leen las canciones y las imágenes 
del tiempo y esos ratos de abrazos y
de manos firmes y grandes y fuertes. 
Se huelen los aromas de los lugares
nuestros y se palpan las cosas que 
vendrán infinitas, quizás pronto o 
tal vez más tarde, pero incesantes…
Se entiende que el ser de uno 
se enreda con el ser de un otro 
desafiándolo y haciéndolo mejor.
Que una vez que dos destinos 
amarran juntos, juntos caminan
confundiéndose con los sonidos,
las texturas y los colores del mundo. 
Que uno es otro y que el otro es uno, 
que sí nos hacemos bien, siempre. 
Cerrando los ojos se ve mejor.

lunes, 27 de mayo de 2013

Perder el miedo

Una mirada que se pierde
desconcertada, lejana, igual
a la de hoy: rebelde, renegada y 
pretendidamente anárquica.

La imagen desgarbada es 
también como esa que conocí 
hace más de un año ya en
una esquina irreal del Chaco:
esos pelos que no están
cómodos, que quieren 
salirse de los límites estrechos de
un cráneo demasiado rígido.

¿Qué estarías pensando entonces?
¿Habrás imaginado un futuro como
este, del que no cesás de renegar?
¿Cumplir años era ya la fatalidad
hecha celebración, la cercanía 
cada vez más clara de un fin?
¿Habrás fantaseado por un 
segundo fugaz siquiera que 
ahora las cosas tampoco tendrían
un sentido acabado, que nada
ni nadie nos muestra un camino
y que estamos, así, arrojados
                                 al mundo
en soledad?

No sé que pensabas, pero
sé que esos ojos ya estaban
cargado de preguntas y de
búsquedas, de disensos
e introspecciones, pero
también de desconfianza y
desasosiego...

Amor, ni ayer ni hoy, 
nadie nos salva -lo siento- del 
absurdo de esta vida pero
dejame que hoy te dé la mano y
camine con vos, hasta
perder el miedo, dándote
la mano, aunque sea...



sábado, 6 de abril de 2013

Así no sería

soy polvo soy verde gris rojo negro blanco
un fragmento de fragmentos de otros fragmentos...

kilómetros de rutas y caminos 
kilos de imágenes en los ojos
y cientos de aromas y paisajes en la piel...

lenguajes dialectos personas distintas
afectos y abrazos y besos lejos

palabras que me dicen y no...

con tanto, yo pensaba que todo esto
así no sería, no...

hoy creo que no hay tragedia mayor
que vivir en un lugar donde no estás Vos.


lunes, 1 de abril de 2013

"¿Y se confirmará en este caso que nada une tanto
 a las personas como una desgracia común?".

A. Chambers.

Se fueron los meses...

En el fondo, los unían sus enfermedades
sus traumas sus heridas sus conflictos
su dolor...

El tiempo es un genocida...
Algunas imágenes duran más...

jueves, 5 de julio de 2012

Vivir otra vez

tu imagen como entre vidrios esmerilados,
desdibujada por la llovizna tenue
de esta noche de invierno...
mis pasos apurados
para encontrarte
abrazarte
besarte
vivir...

y el tibio contacto con tu cuerpo pequeño
el suave y reconfortante contacto 
con tus mejillas cálidas
y esos labios
esos ojos...

AHORA
con tu piel
respiro
otra
vez


domingo, 17 de junio de 2012

El lugar del Amor


“Eres la palabra que marca la mayoría de mis textos, la que me gusta usar frecuentemente, cuando llego al éxtasis, y cuando no encuentro que decir, caes de nuevo tú, mi palabra, mil preguntas, mi excusa." (De algún lugar en la web…)

Antes de que
el paso inexorable del tiempo
deshaga el recuerdo tierno de
estas horas que pasé con vos,
juego con la ilusión de
retenerte en estas palabras…
No es nuevo esto…
siempre repito el mismo juego desde que
despedirse es una herida cada vez:
retenerte en el sonido y la letra de alguna canción
que escucho y tarareo (con mayor o menor éxito),
en alguna línea que leo o escribo,
en alguna imagen que viene
–precipitada– a mi mente
cuando cierro los ojos
sin pensar en nada más,
en algún aroma que percibo y
me trae algo de tu piel
o de tu respiración y
me deja como en stand by
Confieso que esto funciona
algunas veces (NO siempre…).
Funciona mientras sepa que
habrá una próxima vez,
una próxima vez que no
sea pura ilusión e imagen espectral,
espectro que se escapa como el viento
entre las hebras débiles de un atrapasueños,
que se desvanece como esas letras
dibujadas vagamente
sobre un vidrio empañado
por el vapor de la partida.
Es lo que voy a intentar en estos días
hasta que llegue el momento de
verte y sentirte cerca otra vez:
las sábanas, el agua que derrama
amenazante sobre los cuerpos,
los rulos desgarbados,
las canciones que escuchamos juntos
mientras nos besábamos
frenéticamente, sin vergüenza,
los tequieros, los teodios, los no-no,
cada centímetro de este espacio
pequeño que ocupaste durante
algo más de treinta horas…
Voy a tratar de retener todo eso,
eso que vos también querías:
“¿No se puede conservar este
momento para siempre?”.
Quiero intentarlo para
no disolverme hasta la próxima.
Confiá en mí. Yo confío en vos.
Siempre se vuelve al lugar del Amor.


lunes, 21 de mayo de 2012

Rafaela


               Mientras te observo más que siempre, más que nunca,
                 (hAy algo diferente hoy: quizás las ansias, el deseo, inagotables como tu encanto)
                  eXploro –intento explorar– el mundo que se abre en tu mirada, me sumerjo ahí
                   sIn pedir permiso, buceo, escalo, camino, aguzo los sentidos, hay llanos y cordilleras
                   Me dejo llevar, huelo, toco, escucho, no pestañeo, no quiero perderme
         la músIca de fondo insiste en ser parte de la escena y vos parecés moverte al compás
              la cLaridad del velador sobre la mesa te ilumina el rostro y se refleja en tus pupilas
               tu Imagen es más perturbadora que siempre, un halo especial, un atractivo que se amplifica
     vos lo sAbés, te encanta, a tu espíritu de niño atípico le gusta jugar con eso, lo divierte demasiado
             cuáNto afecto, cuántos besos, cuántos abrazos pide este niño grande que
   un sábadO a la noche, en un resto bar, juega a amar y ser amado


viernes, 11 de mayo de 2012

Fade away

las letras del boleto que guardé 
desvanecieron casi totalmente
en esta última semana...

es que acaso así se diluye
                                         se desvanece
tu imagen en mis pupilas?
tu olor en mi piel?
en absoluto...
cuánto tiempo ya?
nueve, diez días?

(puse el boleto en la puerta
de mi heladera,
con un imán...)



sábado, 5 de mayo de 2012

Las imágenes de María Elena


Si tengo que pensar en una escena de lectura o de escritura a lo largo de mi biografía, en verdad es algo que se me dificulta demasiado porque no guardo en mi memoria –al menos de manera muy especial– UNA escena, individual, autónoma. Sí, en cambio, recuerdo una sucesión de escenas, que involucran a una docente de nivel secundario.
María Elena, mi profesora de lengua y literatura en cuarto año del secundario, dejó una huella profunda en mi biografía como lector, fundamentalmente. Me acuerdo que cuando llegó, a nuestra primera clase, tuve la impresión –muy grata, por cierto– de que su trato con nosotros era sensiblemente diferente al que habían tenido otros docentes hasta entonces. En primer lugar, nos trató como lo que éramos: jóvenes pensantes, no idiotas apáticos, así que nos hablaba con un lenguaje adecuado para nuestra edad y nuestro estadio cognitivo; no nos trataba como niños y eso se manifestaba en las palabras que seleccionaba –siempre muy técnicas y poco usuales para nosotros, sin apelar a los diminutivos ni a los vocativos artificiosos–. Eso se manifestaba también en los contenidos que empezó a desarrollar en esa clase: nos habló de Saussure, de Barthes, de Eco…, autores que, pese a que nos encontrábamos en el período terminal de nuestros estudios de nivel medio, no habíamos trabajado en ningún momento. Sus clases fueron todo un desafío para nuestro pensamiento y nuestra capacidad de comprensión (al menos esa fue mi impresión, desde el principio).
En segundo lugar, había algo en su tono de voz, en la cadencia de sus palabras que ganaba mi atención. Creo que se manifestaba allí también el placer por lo que estaba haciendo. Había, también, algo en su modo de situarse en el aula, algo que si bien escapa a la descripción exacta, se intuye, se advierte cuando uno conoce a alguien a quien le gusta lo que hace. En cierto sentido, ella “ponía el cuerpo” en la clase: casi nunca se sentaba y todo el tiempo guiaba sus explicaciones utilizando el pizarrón. En secundaria, hasta ese momento, mi experiencia –nuestra experiencia como la quinta división de cuarto año– había sido la de profesores sentados permanentemente, que sólo iban a conversar sobre cuestiones no atinentes a su materia, que no daban clase, que no usaban el pizarrón, que nos hacían perder tiempo, que nos trataban como niños desmañados.
María Elena nos proponía, muy por el contrario, verdaderos desafíos para procesar información y obras literarias. De hecho, algunos de los textos literarios que me marcaron en ese entonces, porque me atravesaron internamente, porque tocaron hilos muy especiales de mi interioridad y me hicieron repensarme y repensar el mundo que me rodeaba, fueron propuestos por ella: Siddhartha y El lobo estepario de Hesse, El extranjero de Camus, Bartleby, el escribiente de Melville, están en la lista. No fueron esas obras insípidas, lacrimógenas e ingenuas que otros profesores nos habían hecho leer, preconceptuando nuestras capacidades e intereses. Además, ella solía recomendar lecturas para profundizar en algunos temas cuando veía que al alumno le interesaba alguna cuestión particular. Siempre tenía un título a mano.
Por esos motivos, la imagen de María Elena y sus clases siempre vuelven a mí para recordarme qué tipo de profesor no quiero ser con los estudiantes que confían en que la escuela puede darles algo diferente de lo que ya conocen y viven siempre.