la medida del tiempo
la medida de las miradas
la medida de los abrazos
la medida de las palabras
la medida del vacío
de las distancias de lo igual
y de lo otro de lo sublime y
del horror de lo conocido y
lo desconocido de lo dicho
y lo no dicho de los padres que no fueron
de los planes sin hacer del camino que sigue
de tantas decisiones dejadas por toda la casa y
los lugares y la gente conocida en tanta vida, corta...
Frankieología pura. Poética de la experiencia. Fragmentos de una vida hechos poesía (o simulacros de poesía). Textos híbridos de un flâneur tercermundista.
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sábado, 23 de julio de 2016
martes, 12 de enero de 2016
Dinosaurios
Pequeños
dinosaurios aletean
estrepitosos
por el patio de la
casa de
los abuelos. El calor
agobia los
mangos y los techos
de chapa
de las formas imprecisas
que
delinean la vivienda familiar.
Pero eso
no detiene el movimiento
desesperado
de esos pequeños
animales
con genealogía jurásica.
Todo en
estos lugares se remonta
a tiempos
inmemoriales, pero
no todo
aletea enérgico, como estas
aves, como
la vida que se obstina
y sigue...
domingo, 25 de octubre de 2015
Tanto
Me acuerdo de esas (tantas) veces en que permanecí en silencio en distintos lugares, con distintas personas. Y de esas (tantas) interpelaciones para que dijera algo, para que hablara, para que dijera, para que participara, para que pronunciara alguna palabra en medio de tanta palabra vacía. Interpelaciones envueltas en sorna: "ay, el tímido", "ay, Pablo no habla", "ay, habla demasiado...", y así, sin cesar.
Todo eso dolía, porque sentía que la palabra me había sido negada desde siempre: mi sexualidad es constitutiva, yo no puedo escindirme en razón y sexualidad, como en dos mitades que se buscan y no se encuentran. Para mí, un chico gay nacido en Salta -bastión del deshumanismo católico- el mundo siempre era para otros, para los que estaban bien, para quienes habían sido sanos: mi palabra no podía aportar nada, era palabra enferma, palabra vana... ¿cómo querían que hablara? No me sentía útil ni valioso.
sábado, 18 de abril de 2015
Locura
"Todo es abstracto. Es lo único que hay ahora."
Fahrenheit 451.
Otoños tórridos, mentes gélidas
igual que siempre, acá
El absurdo de ir de compras
al supermercado u otro lugar
como todo, siempre
gentes con aspecto vacuno
arrastrando carros por pasillos
atestados de productos que no
necesitan, que los poseen
Lo locura es esto:
mentes ardidas, ardientes,
que no ven sentido en ningún lugar.
jueves, 22 de enero de 2015
10 años
Nunca estuve tanto
en un solo lugar
¿Por qué este detenerse acá?
Tantos desgarros dentro,
tantas pasiones adormecidas,
el tiempo detenido, a veces, y
un destino que se aparece, recio.
Rostros que recuerdo levemente,
tras una niebla de tierra y pena.
El ser es un gigante que se te sienta encima.
en un solo lugar
¿Por qué este detenerse acá?
Tantos desgarros dentro,
tantas pasiones adormecidas,
el tiempo detenido, a veces, y
un destino que se aparece, recio.
Rostros que recuerdo levemente,
tras una niebla de tierra y pena.
El ser es un gigante que se te sienta encima.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Mi caos cosmificado
Soy, casi siempre, un hombre viejo
de veinte y tantos años, que mira
el mundo que trajina las horas y
las cosas sin cesar, tras el vano
de alguna ventana lejana y oscura.
La vida me fue dada así, sin querer,
sin preguntas y sin pedidos; yo me he
permitido la vida como quien se
permite un regalo que no le agrada,
un regalo que se conserva por cortesía.
Me fue concedida -dicen....- por
mi madre y por un padre -a quien no
conozco. Yo digo que la vida, la buena,
al final nos es dada por alguien a quien
elegimos y comprendemos muy bien.
Vos me das esa otra vida, esa que
quiero y que elijo y proclamo.
Vos sos mi lugar tranquilo,
mi caos cosmificado.
lunes, 21 de abril de 2014
Los sonidos y los pájaros han creado un mundo
¿Alguien ha advertido acaso, que
el canto agudo de los gorriones
sobre los árboles de la peatonal
(multiplicados por mil) no existían
antes?
Esos sonidos no existían antes y
por eso no existía este mundo
dentro de otro mundo, este
paisaje extraño en el centro de
la ciudad.
Los sonidos y los pájaros
han creado un mundo incesante,
un lugar que atrae y conmueve
intensamente. Así como tu amor,
desde hace dos años.
Las palabras y los abrazos tuyos
han creado un mundo. Ya no es
posible replegarse, desandar el
camino que este mundo ha forjado
desde aquel primer otoño.
Los sonidos y los pájaros son
tus palabras y tus abrazos...
el canto agudo de los gorriones
sobre los árboles de la peatonal
(multiplicados por mil) no existían
antes?
Esos sonidos no existían antes y
por eso no existía este mundo
dentro de otro mundo, este
paisaje extraño en el centro de
la ciudad.
Los sonidos y los pájaros
han creado un mundo incesante,
un lugar que atrae y conmueve
intensamente. Así como tu amor,
desde hace dos años.
Las palabras y los abrazos tuyos
han creado un mundo. Ya no es
posible replegarse, desandar el
camino que este mundo ha forjado
desde aquel primer otoño.
Los sonidos y los pájaros son
tus palabras y tus abrazos...
lunes, 3 de marzo de 2014
Lugar
Te sentía cercano
en ese lugar distante y
familiar a la vez, lleno de
gestos que a veces olvido en
mi soledad de siempre, las palabras y
las risas familiares de un domingo que
se extiende lejos, en el horizonte pesado de
este río enorme que me trajo alguna vez, sin que
me diera cuenta...
Contuve mis gestos y mis palabras para llenarme de tu lugar,
los ojos bien abiertos, las memorias sensorial y visual ávidas,
repletas, un día entero que me hizo bien, adentro...
Vos conmigo
todo el tiempo.
en ese lugar distante y
familiar a la vez, lleno de
gestos que a veces olvido en
mi soledad de siempre, las palabras y
las risas familiares de un domingo que
se extiende lejos, en el horizonte pesado de
este río enorme que me trajo alguna vez, sin que
me diera cuenta...
Contuve mis gestos y mis palabras para llenarme de tu lugar,
los ojos bien abiertos, las memorias sensorial y visual ávidas,
repletas, un día entero que me hizo bien, adentro...
Vos conmigo
todo el tiempo.
jueves, 2 de enero de 2014
Dos
Cerrando los ojos se ve mejor.
Uno se mira fijo por dentro y
entiende más las palabras y
las decisiones, los cambios y
las obsesiones de ayer y de hoy.
Se leen las canciones y las imágenes
del tiempo y esos ratos de abrazos y
de manos firmes y grandes y fuertes.
Se huelen los aromas de los lugares
nuestros y se palpan las cosas que
vendrán infinitas, quizás pronto o
tal vez más tarde, pero incesantes…
Se entiende que el ser de uno
se enreda con el ser de un otro
desafiándolo y haciéndolo mejor.
Que una vez que dos destinos
amarran juntos, juntos caminan
confundiéndose con los sonidos,
las texturas y los colores del mundo.
Que uno es otro y que el otro es uno,
que sí nos hacemos bien, siempre.
Cerrando los ojos se ve mejor.
Uno se mira fijo por dentro y
entiende más las palabras y
las decisiones, los cambios y
las obsesiones de ayer y de hoy.
Se leen las canciones y las imágenes
del tiempo y esos ratos de abrazos y
de manos firmes y grandes y fuertes.
Se huelen los aromas de los lugares
nuestros y se palpan las cosas que
vendrán infinitas, quizás pronto o
tal vez más tarde, pero incesantes…
Se entiende que el ser de uno
se enreda con el ser de un otro
desafiándolo y haciéndolo mejor.
Que una vez que dos destinos
amarran juntos, juntos caminan
confundiéndose con los sonidos,
las texturas y los colores del mundo.
Que uno es otro y que el otro es uno,
que sí nos hacemos bien, siempre.
Cerrando los ojos se ve mejor.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Sin título
Creo que fue en un colectivo 9 o 10
que supe que este lugar en el que vivo
está lleno de límites por donde se lo mire,
(o respire)
¿Una ciudad con límites?, pensé, parece un
una burla más de estas pampas
áridas y absurdas, con gentes múltiples y
lejanas...
lejanas...
Una ciudad-pueblo, una ciudad-comarca,
en las cosas y en los gestos, en las palabras
y en los hechos...
Mientras el colectivo sorteaba los baches y
las piedras de esas calles sin asfalto de los
confines, en eso pensaba.
Mientras el colectivo sorteaba los baches y
las piedras de esas calles sin asfalto de los
confines, en eso pensaba.
jueves, 11 de julio de 2013
Hongos
La angustia, los
lugares oscuros crecen como hongos y
agobian los nervios, el equilibrio frágil de
una conciencia descentrada…
¡Y yo sólo quería que alguien me dijera
“Estoy feliz porque estás acá”!
Nada calma, nada abraza, nada
contiene las ideas turbias que atraviesan y
hieren, sin querer…
Enojarse con uno mismo tampoco alcanza…
domingo, 16 de junio de 2013
Impenetrable
Un lugar no lugar donde
el cielo es más grande y
el sol sale, enorme, de la tierra,
por el sur,
donde la gente es como vos y
como yo, pero más auténtica,
sin duplicados, sin imitación.
Solo las vizcachas y las tunas y el mistol
se propagan (hasta el infinito quizás).
Un lugar en el norte, verde y
marrón, donde los caminos y
los montes no se bifurcan, jamás.
el cielo es más grande y
el sol sale, enorme, de la tierra,
por el sur,
donde la gente es como vos y
como yo, pero más auténtica,
sin duplicados, sin imitación.
Solo las vizcachas y las tunas y el mistol
se propagan (hasta el infinito quizás).
Un lugar en el norte, verde y
marrón, donde los caminos y
los montes no se bifurcan, jamás.
lunes, 3 de junio de 2013
Espera
No sé qué es lo que no
quiero en un lugar donde
siempre se espera y nunca
se sabe qué se espera,
en un mundo sin emoción,
páramo de la monocromía,
ni siquiera sé qué es lo que no
quiero.
Mientras, pasan panzas en colectivo,
por la parada, pasan pares de zapatos
y pocas ideas, pensamientos pasan,
sin cesar, por la parada del Chaco-
Corrientes... y yo, yo no sé siquiera
qué es lo que no quiero, ni acá ni allá.
quiero en un lugar donde
siempre se espera y nunca
se sabe qué se espera,
en un mundo sin emoción,
páramo de la monocromía,
ni siquiera sé qué es lo que no
quiero.
Mientras, pasan panzas en colectivo,
por la parada, pasan pares de zapatos
y pocas ideas, pensamientos pasan,
sin cesar, por la parada del Chaco-
Corrientes... y yo, yo no sé siquiera
qué es lo que no quiero, ni acá ni allá.
sábado, 6 de abril de 2013
Así no sería
soy polvo soy verde gris rojo negro blanco
un fragmento de fragmentos de otros fragmentos...
kilómetros de rutas y caminos
kilos de imágenes en los ojos
y cientos de aromas y paisajes en la piel...
lenguajes dialectos personas distintas
afectos y abrazos y besos lejos
palabras que me dicen y no...
con tanto, yo pensaba que todo esto
así no sería, no...
hoy creo que no hay tragedia mayor
que vivir en un lugar donde no estás Vos.
un fragmento de fragmentos de otros fragmentos...
kilómetros de rutas y caminos
kilos de imágenes en los ojos
y cientos de aromas y paisajes en la piel...
lenguajes dialectos personas distintas
afectos y abrazos y besos lejos
palabras que me dicen y no...
con tanto, yo pensaba que todo esto
así no sería, no...
hoy creo que no hay tragedia mayor
que vivir en un lugar donde no estás Vos.
sábado, 19 de enero de 2013
Futuro
en el que estuve ya.
Mi estadía fue breve,
suficientemente larga
para extrañarte demasiado
y volver a este presente
con Vos,
que me gusta tanto.
martes, 8 de enero de 2013
Quizás...
A la nostalgia de andar lejos
solo la cura el regreso…
El ruido de la lluvia sobre
las chapas del techo
me traslada a otro lugar,
y a otros tiempos…
¿De dónde viene la lluvia?
Quizás estas gotas pesadas que
caen sobre el techo caliente
vienen de ese jardín lejano
en el norte correntino,
o quizás de un meandro
lento del río Paraná…
Por eso, quizás,
no estemos tan lejos…
A veces, la mente
construye puentes
donde no los hay,
cuando las horas
no son horas sino
vidas completas
que separan
cuerpos,
pensamientos,
deseados y
deseantes…
martes, 18 de diciembre de 2012
El lugar al que quiero ir
i go / where i please
Solamente quiero hacerlo con vos...
que me desgarres el alma y el cuerpo,
que acabemos juntos en cualquier espacio-tiempo,
y que nos miremos a los ojos infinitos, iluminados por
el placer de sentirte dentro (o de sentirme dentro...).
Ir a cualquier lado con vos, darte mi mano y mis fuerzas y mis
/oquedades,
confiar pese a haber perdido la confianza, amar pese a haber perdido el
/amor,
saber que el silencio que a veces nos une es tan esencial como las palabras
que ocupan el volumen completo de algunos días enrarecidos, enardecidos...
Creer que ese "entonces no te quería tanto" es una pista, una huella, que
/puedo
seguir sin perderme, sin dejar de creer que la mierda, algunas veces, deja de ser...
Solamente quiero hacerlo con vos...
y, para eso, no quiero líneas indefinidas
de teamos y tequieros: me basta con el insomnio,
el dibujo de una sonrisa y la confianza que se afirma...
Solamente quiero hacerlo con vos,
the place where I please...
sábado, 23 de junio de 2012
Preguntas
Y habiendo vivido ya un cuarto de siglo, llega, inevitable, la pregunta: ¿cuántos próximos habrá?, ¿cuántos tiempos, lugares, momentos, aromas, recuerdos nuevos habrá?
¿Cómo sería acumular todas las experiencias de un año completo en un solo día, sol y luna, frío y calor, agua y sed y amor y desamor?
¿Será cierto que todo lo sólido se desvanece en el aire? ¿Qué nada se pierde, que todo se transforma?
¿Por qué antes me gustaban los nombres de origen hebreo y ahora no?
¿Vas a dejar que conozca en serio tu alma profunda y caótica?
¿Vas a dejar que conozca en serio tu alma profunda y caótica?
¿Por qué tantas preguntas y tan pocas respuestas?
¿Por qué antes vos no estabas y ahora estás?
¿Cuánto tiempo va a durar esto?
¿Cuántos próximos habrá?
miércoles, 20 de junio de 2012
20 de junio
“A dream you dream alone is only a dream. A dream you dream together is
reality.” J. L.
20 de junio. 171 días desde que
comenzó este año, 194 para que termine (aunque no sé si quiero que termine…). 60
días desde que tus labios se encontraron por primera vez con los míos. Estabas incómodo
ese día; yo no estaba mejor que vos (me pasaban muchas cosas por la mente, aunque
no lo dijera; era uno de esos momentos en los que se supone tenés que
impresionar, aunque no fuese más que por una boludez…). Después de bastantes
semanas de contacto estrictamente virtual, había que enfrentar la realidad. Y
no era fácil… pero ya van dos meses de “soportarnos”, de alguna manera, van dos
meses de enfrentarnos a esta realidad. Y aunque te siga incomodando, sabés que
estoy enamorado de vos. Y ESO no va a cambiar (al menos por un largo tiempo..).
Hoy no estamos en la misma ciudad,
pero ¡cómo me gustaría que nuestros cuerpos festejaran juntos este día! Supongo
que habrá que esperar una semana más para que volvamos a vernos… Otra vez: tiempo
y espacio, siempre presentes en este mundo físico. Pero hay otros tiempos y
espacios también. Leo en algún lugar: «Lo que constituye a la imagen-cristal es
la operación más fundamental del tiempo (…) Es preciso que el tiempo se escinda
al mismo tiempo que se afirma o desenvuelve: se escinde en dos chorros asimétricos,
uno que hace pasar todo el presente y otro que conserva todo el pasado. El
tiempo consiste en esta escisión, y es ella, es él lo que se “ve en el cristal”
(…) Se ve en el cristal la perpetua fundación del tiempo, el tiempo no
cronológico, Cronos y no Chronos» (Deleuze). Creo que de eso se trata un poco, ¿no?
Vivir los presentes que nos tocan estar juntos, de la mejor manera. Y, mientras,
conservar el pasado para no equivocarse y, consecuentemente, para no dejar de caminar
juntos.
Te quiero, Frankie. Mucho.
sábado, 5 de mayo de 2012
Las imágenes de María Elena
Si tengo que pensar en una escena
de lectura o de escritura a lo largo de mi biografía, en verdad es algo que se
me dificulta demasiado porque no guardo en mi memoria –al menos de manera muy
especial– UNA escena, individual, autónoma. Sí, en cambio, recuerdo una
sucesión de escenas, que involucran a una docente de nivel secundario.
María Elena, mi profesora de
lengua y literatura en cuarto año del secundario, dejó una huella profunda en
mi biografía como lector, fundamentalmente. Me acuerdo que cuando llegó, a
nuestra primera clase, tuve la impresión –muy grata, por cierto– de que su
trato con nosotros era sensiblemente diferente al que habían tenido otros
docentes hasta entonces. En primer lugar, nos trató como lo que éramos: jóvenes
pensantes, no idiotas apáticos, así que nos hablaba con un lenguaje adecuado
para nuestra edad y nuestro estadio cognitivo; no nos trataba como niños y eso
se manifestaba en las palabras que seleccionaba –siempre muy técnicas y poco
usuales para nosotros, sin apelar a los diminutivos ni a los vocativos artificiosos–.
Eso se manifestaba también en los contenidos que empezó a desarrollar en esa
clase: nos habló de Saussure, de Barthes, de Eco…, autores que, pese a que nos
encontrábamos en el período terminal de nuestros estudios de nivel medio, no
habíamos trabajado en ningún momento. Sus clases fueron todo un desafío para
nuestro pensamiento y nuestra capacidad de comprensión (al menos esa fue mi
impresión, desde el principio).
En segundo lugar, había algo en
su tono de voz, en la cadencia de sus palabras que ganaba mi atención. Creo que
se manifestaba allí también el placer por lo que estaba haciendo. Había,
también, algo en su modo de situarse en el aula, algo que si bien escapa a la
descripción exacta, se intuye, se advierte cuando uno conoce a alguien a quien
le gusta lo que hace. En cierto sentido, ella “ponía el cuerpo” en la clase:
casi nunca se sentaba y todo el tiempo guiaba sus explicaciones utilizando el
pizarrón. En secundaria, hasta ese momento, mi experiencia –nuestra experiencia como la quinta
división de cuarto año– había sido la de profesores sentados permanentemente,
que sólo iban a conversar sobre cuestiones no atinentes a su materia, que no
daban clase, que no usaban el pizarrón, que nos hacían perder tiempo, que nos
trataban como niños desmañados.
María Elena nos proponía, muy por
el contrario, verdaderos desafíos para procesar información y obras literarias.
De hecho, algunos de los textos literarios que me marcaron en ese entonces,
porque me atravesaron internamente, porque tocaron hilos muy especiales de mi
interioridad y me hicieron repensarme y repensar el mundo que me rodeaba,
fueron propuestos por ella: Siddhartha
y El lobo estepario de Hesse, El extranjero de Camus, Bartleby, el escribiente de Melville,
están en la lista. No fueron esas obras insípidas, lacrimógenas e ingenuas que
otros profesores nos habían hecho leer, preconceptuando nuestras capacidades e
intereses. Además, ella solía recomendar lecturas para profundizar en algunos
temas cuando veía que al alumno le interesaba alguna cuestión particular.
Siempre tenía un título a mano.
Por esos motivos, la imagen de
María Elena y sus clases siempre vuelven a mí para recordarme qué tipo de
profesor no quiero ser con los estudiantes que confían en que la escuela puede
darles algo diferente de lo que ya conocen y viven siempre.
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