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domingo, 31 de julio de 2016

Domingos

El mundo
es más lindo
los domingos.
La gente está quieta
no corre
no grita
no pelea
no insulta.
Un silencio verde
habita las calles.

lunes, 3 de marzo de 2014

Lugar

Te sentía cercano
en ese lugar distante y
familiar a la vez, lleno de
gestos que a veces olvido en
mi soledad de siempre, las palabras y
las risas familiares de un domingo que
se extiende lejos, en el horizonte pesado de
este río enorme que me trajo alguna vez, sin que
                                                       me diera cuenta...

Contuve mis gestos y mis palabras para llenarme de tu lugar,
los ojos bien abiertos, las memorias sensorial y visual ávidas,
repletas, un día entero que me hizo bien, adentro...

Vos conmigo
                    todo el tiempo.

domingo, 25 de agosto de 2013

Sinonimia

No existe la sinonimia exacta, lo
estudié alguna vez, pero yo creo que
el frío es felicidad absoluta, calma y 
es este domingo de calles desiertas,
este abrazo alienado y el sudor de
                                           anoche,
este beso breve y profundo que nos
dimos hoy en la parada del colectivo.

Dar y recibir.
Venir y volver. 
Cerca y lejos.
Ir y venir.

Pero, con el frío,
el camino
es más 
corto. 


lunes, 19 de agosto de 2013

18 de agosto

Fue después de 
una noche intranquila
que tuviste la idea de plantearme
la prueba de conocer a tus viejos, de
estar con ellos por primera vez.
Tan imprevisto fue todo que
pensé que querías proponerme un
challenge, una pena por haberte
hecho pasar un mal rato la noche anterior.

Después de mirarte muy bien a los ojos y
de pensarlo un poco mejor, entendí que
esto era, en realidad, el testimonio claro de
una confianza que crece y que espera
una justa y sana retribución.

La palabra plena de tu viejo, 
la mirada honrada de tu vieja, 
y una tarde rara de domingo,
correntino, soleado y feliz.

Tu abrazo fuerte y sincero,
tu beso y tu sexo y tus manos 
que me acarician el alma y la piel.

Sentir que sos feliz, 
construir un destino...
no quiero frustrar tu deseo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Domingo
22.02
La mirada perdida en el vacío
El pensamiento que grita
Vos..., que no estás

domingo, 26 de mayo de 2013

Ojalá que, algún día,
estos domingos sean más que 
medias con chancletas, más que
cortar siempre esta tarta de manzana
en porciones muy pequeñas porque no quiero
comerla toda de una vez sino disfrutarla, de a poco. 

lunes, 20 de mayo de 2013

Domingo en la ciudad

Cuánto chongo hurgándose la nariz!
Cuánto bisexual escudado en la familia tipo!
Cuánto jogging dominguero! 
Cuánta leche derramada!
Cuánto montgomery dominguero! 
Cuánto puto suelto!
Cuánta bota de cuerina!
Cuánta puta buscona!

La disyuntiva entre ser un orto y
ser pensante me resulta
absolutamente innecesaria.

Demasiadas veces siento que 
no nací para vivir en sociedad.
En esta s(u)ciedad, al menos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Acá,
las mañanas de domingo
adoptan formas previsibles:
una habitación llena de nada,
los sonidos del afuera que 
llegan en oleadas desganadas
y una mente que lucubra
y teje historias de soledades
y distancias insalvables...

domingo, 2 de septiembre de 2012

Gritar


¿Y quién te dijo que estas tardes infinitas
de domingo traerían algo bueno?

¿Acaso no te dan ganas, a veces, de 
gritar desaforadamente como una furia ática,
salir de tu casa, sin dirección, sólo salir
                     (por la puerta o por la ventana)
                                                             y gritaaaaaaar...
gritar sin ton ni son, sin sentido,
gritar con pasión, con placer,
gritar con vehemencia,
fuera de orden y medida,
gritar hasta que se quiebren
                                         tus pulmones
y tu piel se estire y se tiña de rojo,
gritar con todas tus fuerzas
hasta que te estallen las cuerdas vocales
en una explosión multicolor, fluorescente…?

¿Y que te salgan por la boca
mariposas y orquídeas y peces y estrellas y
muchos gorriones y grillos y algas
por tanto gritar?

De eso se trata, a veces, no dejarse llevar…
Y es que, a veces, el silencio
                                          deja
                                                de 
                                                     ser… 



lunes, 13 de agosto de 2012

Obcecación

¿Qué textura tiene el amor?
¿Se confunde, acaso, con los perennes tulipanes
que perviven desde hace siglos, bellos siempre,
desde que dejaron Pamir e Hindu Kush para no volver ya?

¿Qué sabor tiene el amor?
¿Se parece al que disfruto
cada vez que nos besamos
y nuestros alientos se mezclan,
                           desprejuiciados?

¿Dónde vive el amor?
¿Es, quizás, allí dónde una mañana de domingo,
fría y luminosa (no precisamente como la de hoy),
te dejé, débil, sin poder besarte?

¿Está allí, en mis noches de insomnio,
en mis días de locura persecutoria, obsesiva
y obcecada?

                  Obcecación...

Amor, sólo quiero tocarte el alma...
                                            Nada más...





sábado, 4 de febrero de 2012

Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs...

     En diversas oportunidades, algunxs por ahí me tildaron de “propagandista homosexual”. Ellxs siempre se paran en la vereda del acusador y suponen estar legitimados por alguna fuente o razón divina para juzgar negativamente al otro y condenarlo al ostracismo, al destierro –explícito o implícito– de la vida social. Claro, con siglos y kilómetros de discursos represores y normalizadores detrás, cualquiera puede pararse cómodamente en esa vereda. Es decir, “cualquiera” que sólo se mira el ombligo y borra, sin interrogarse nada, las existencias de otrxs diversxs. Pero, ¿cómo no ser, orgullosamente, un “propagandista homosexual”, en el sentido en el que lo manifiestan esas personas, si todavía hay millones de personas GLTTBI que viven el cotidiano desgarro que involucra la marginación familiar y social? Un desgarro que no sólo se da a nivel de la interoridad de las personas, sino, en muchos lugares, a nivel físico. La eliminación es simbólica y corporal. Ante eso, uno no puede quedarse callado e inactivo. Y mucho menos aún cuando la marginación atraviesa la propia experiencia personal.

     Aunque lo que digo pueda sonar trillado para muchxs, la verdad es que hay un largo camino por recorrer todavía. De hecho, como ejemplo, durante las fiestas de fin de año y durante este verano, momentos de reencuentro familiar, en general, volví a sentir las mismas sensaciones incómodas que me acompañan desde que puedo pensar por mi cuenta y eso me hizo pensar más aún. Observar las escenas familiares que se dan para compartir momentos y experiencias entre las parejas –heterosexuales–; observar como lxs adolescentes –heterosexuales– de la familia presentan sus parejas y pueden compartir almuerzos de domingo u otros instantes análogos sin problema; observar cómo en los encuentros de fin de año convocados por las empresas en las que trabajan mis familiares, ellxs pueden asistir con sus parejas –heterosexuales– sin ningún problema, sin eufemismos, sin trámites, sin vueltas, sin explicaciones… La lista de experiencias de este mundo heterocéntrico podría seguir indefinidamente, y el desgarro interno, emocional, psíquico, se extendería de igual modo.

     A pesar de la legislación de avanzada con la que ya contamos en nuestro país y en varios países del mundo, las personas GLTTBI tenemos negadas, socialmente, muchas experiencias que nos gustaría vivir y disfrutar. Por supuesto, con seguridad no todxs desean vivirlas, y a algunxs podrán parecerles triviales –y eso es entendible, porque la diversidad es amplia, abarca múltiples dimensiones–, pero somos muchxs lxs que las ansiamos y las consideramos derechos que todavía se nos niegan –claro, no legislativamente, en la mayoría de los casos, pero sí a nivel de las prácticas concretas, cotidianas –. Para muchxs, la vida sigue consistiendo en dar explicaciones por todos y para todxs, para muchxs la vida sigue siendo un gran eufemismo, un desgarro incesante. Y por eso estoy convencido de que lo que siento, pienso y hago como “propagandista homosexual” no está mal. Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs.