Nunca estuve tanto
en un solo lugar
¿Por qué este detenerse acá?
Tantos desgarros dentro,
tantas pasiones adormecidas,
el tiempo detenido, a veces, y
un destino que se aparece, recio.
Rostros que recuerdo levemente,
tras una niebla de tierra y pena.
El ser es un gigante que se te sienta encima.
Frankieología pura. Poética de la experiencia. Fragmentos de una vida hechos poesía (o simulacros de poesía). Textos híbridos de un flâneur tercermundista.
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jueves, 22 de enero de 2015
domingo, 13 de octubre de 2013
Illia 316
El olor a sudor, o un día de trabajo y de
colectivos.
Las sábanas blancas no blancas.
Los gritos y los ruidos extraños.
La señora de la cara y los gestos
graciosos.
Los billetes de Evita que nadie quiere
aceptar.
Tu cara con las piernas sobre los hombros.
Eso que se siente con nuestros afueras adentro.
Las pasiones y las porquerías, la ducha que no
calienta.
Todo eso
miércoles, 24 de abril de 2013
Like a lifetime
Guardo los fragmentos de doce meses en una agenda:
pasajes, entradas, palabras, sensaciones y sonidos...
No sé qué me lleva a este oficio compulsivo de acumular,
pero sospecho que quiere ser un modo de tenerte,
aunque sea en fracciones, un poco más cerca de mí...
Porque muchas cosas pasaron en todos estos días
(like a lifetime...) pero seguro es que amo tu yo
igual que en el otoño pasado: hoy, sin embargo,
no nos unen solo sílabas sueltas, solo diálogos
parcos.
Sabés que los dos estamos más abiertos, más
receptivos y empáticos; sabés que yo te estoy
amando sin cesar, que hay obsesiones que no
admiten las respuestas fáciles de una terapia
freudiana o cognitiva; solo la pasión, solo el
delirio.
Te sigo pensando y buscando, asirte en palabras,
en un oficio imposible pero impostergable,
para no perderte en el trajín absurdo de los días
que pasan, sin verte, sin sentirte, profundo y frágil,
caliente y calculador, inquieto y ansioso y cambiante...
Te llevo siempre conmigo (aunque no lo escriba) y
lo sabés.
No te olvides, Frankie, de que estoy y voy a estar,
aunque no lo pidas, aunque no lo digas: estoy y voy a estar,
con tu yo más fiel, con tu yo más auténtico y perturbador.
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sonido,
vos,
yo
lunes, 26 de noviembre de 2012
Desnudar las palabras
desnudar la palabras, arrancarles la ropa y hacerles el amor,
sin descanso, con pasión y sin control,
e incluso así no saber si los versos que construyo expresan lo que siento
verdaderamente, muy adentro, acá, en la médula, en mis nervios...
creo que nada es tan exacto como el silencio de esta siesta sola y vacía
con olor a tierra triste y a pasto seco, regados por una lluvia débil,
o como el canto melancólico de unos gorriones desgarbados
ni como el gris abrumador del cielo que observaba recién
cuando volvía a casa,
y te pensaba,
y te añoraba...
sin descanso, con pasión y sin control,
e incluso así no saber si los versos que construyo expresan lo que siento
verdaderamente, muy adentro, acá, en la médula, en mis nervios...
creo que nada es tan exacto como el silencio de esta siesta sola y vacía
con olor a tierra triste y a pasto seco, regados por una lluvia débil,
o como el canto melancólico de unos gorriones desgarbados
ni como el gris abrumador del cielo que observaba recién
cuando volvía a casa,
y te pensaba,
y te añoraba...
martes, 22 de mayo de 2012
"¡Eh, dejen de ser putos!"
Definitivamente, en nuestra sociedad “occidental y cristiana”, cuerpo, género, sexo y placer siguen siendo conceptos poco comprendidos por la mayoría. Y por eso mismo es que sigue generando tanto escándalo intentar alterar la norma heterocéntrica, aunque sea en gestos más bien mínimos, cotidianos (pero, si se lo piensa un poco, es en la cotidianeidad donde debe concretarse el cambio social-cultural, ¿no?).
Estas lucubraciones iniciales vienen a cuento por una experiencia que viví durante el último sábado. Como sabemos, el espacio público es el espacio del ser ciudadano por excelencia. Aquel día, con la persona que me acompaña en estos tiempos, quisimos darle existencia real a este lugar común sobre la ciudadanía y su ejercicio (aclaro, no de manera consciente sino porque se dio de ese modo). Por eso es que, en ese espacio público (más precisamente, en pleno centro de la ciudad capital del Chaco) nos besamos y nos abrazamos como cualquiera; fue un momento intenso, y no sólo por la pasión. Como fondo de la escena pasional, no se escuchó a Manzanero ni a Guadalupe Pineda (como podría pasar en la escena literaria más cursi y prototípica). Se escuchó, por el contrario, una serie de gritos, alaridos y bramidos como protesta ante nuestro amor. La lista de enunciados es bastante extensa, considerando que no fue poco el tiempo que pasamos ahí con mi compañero. “¡Eh, putos!”, “¡Eh, dejen de hacer eso!”, “¡¿Bueeee, vos viste lo que yo vi?!”, entre otras forman parte de esa lista. Pero hubo una expresión que me impactó especialmente: “¡Eh, dejen de ser putos!”, emitida con todo el ímpetu de un vozarrón masculino, latinoamericano y rebosante de doxa.
A mi compañero y a mí, esas cosas nos dieron gracia. Y la verdad es que nos inyectaban, como una droga, más ganas de seguir desafiando los límites del discurso falocéntrico. Nada menos propio de nosotros que seguir los lineamientos de una masa injuriosa. Pero el “¡Eh, dejen de ser putos!” da para pensar. El ser puto caprichosamente ubicado en el mismo nivel de otros sintagmas como “ser delincuente”, “ser corrupto”, “ser asesino”, “ser adicto”. Claro, pero estos últimos sintagmas no refieren a esencias: refieren a accidentes; refieren a la biografía, no a la biología. Ser puto es una esencia (y al que dice lo contrario, ¡que lo demuestre!). ¿Cómo se puede dejar de ser? ¡Tanto que se habla en estos días del “derecho a ser”!
Quererse, amarse ya no es ilegal en nuestro país. Pero queda un largo espacio por modificar: el espacio de las prácticas sociales, el espacio de las mentalidades. Y para eso hay que atreverse. Hay que jugarse. Cuesta ya que, sin duda, los riesgos son muchos más que los beneficios. Mas no se puede permanecer en silencio frente a la crueldad y el sufrimiento de otras personas. Personas con carne y pasión, pero también con razón, afectos y proyectos. El non-sense se supera poniendo el cuerpo (propiedad personal y no enajenable): un beso, un abrazo, una caricia, una mirada son políticos. Hagamos política, entonces, en la cotidianeidad.
Pese a vivir en una tierra donde un beso puede ser subversivo, donde un abrazo puede ser transgresor y, en definitiva, donde el amor puede ser objeto de castigo social, mi orgullo por ser argentino sigue intacto. Sé que todo cambia. ¿Era Heráclito el que decía que “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”, no? Bueno, no hay situaciones históricas que se perpetúen porque son sólo eso, “situaciones”, eventuales, como los ríos heraclianos, como la arena de un campo de médanos. Pero necesitamos más olas y más viento.
You may say I'm a dreamer but I'm not the only one…
lunes, 10 de octubre de 2011
Nos queda mucho...
A mi amigo lo mataron –no pude decir murió–
las tabacaleras
pensé cuando,
en ese instante tórrido,
es decir, chaqueño –como él–,
supe de su partida…
A mi profesor
A mi compañero
A mi hermano
A mi padre lo mataron las tabacaleras
No fue claro
una epifanía de la razón
una agnición de los culpables
fue un destello solamente
pero un destello que generó rencor
Más tarde pensé mejor
y me di cuenta
al compañero
al intelectual lo mataron
los excesos
excesos de la lucha
el compromiso
la militancia
excesos de la franqueza
la pasión
en una sociedad de mascaradas.
Eso deja un legado –el legado de los que siempre se quebraron a sí mismos
por una humanidad más digna
y se van sin haber completado su programa: sin exageraciones,
sin presunciones,
sin misticismo,
sin arrebatos heroicos.
Nos queda mucho, hermano,
UN PROGRAMA
Ni la bronca
ni el dolor que desgarra internamente,
ni siquiera el puto cáncer
van a paralizarlo
vamos a continuarlo, hermano,
vamos a continuarlo
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