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domingo, 29 de marzo de 2015

Tierra y fuego

¿Qué es esto que se dice razón
cuando no hay sentido en los días?
¿Qué es esto que se dice amor
cuando las palabras están huecas?
¿Qué es esto que se intenta siempre
cuando el camino es solo noche?
Ni siquiera los abrazos de tierra y
fuego alcanzan a cubrir las penas.

jueves, 22 de enero de 2015

10 años

Nunca estuve tanto
                   en un solo lugar
¿Por qué este detenerse acá?
Tantos desgarros dentro,
tantas pasiones adormecidas,
el tiempo detenido, a veces, y
un destino que se aparece, recio.
Rostros que recuerdo levemente,
tras una niebla de tierra y pena.

El ser es un gigante que se te sienta encima.


martes, 7 de enero de 2014

Reflejo

Hay una grieta grande de
este sol sobre la tierra y
sobre 
          las  
               conciencias.
Se confunden las palabras y
las imágenes, pero 
todo se aclara siempre…
Ahora se sabe que el mundo
sería extraordinariamente igual
si yo no estuviera. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Cuánto tiempo

¿Cuánto tiempo es un año y ocho meses?
La música que poníamos para gozarnos
con la carne y con los sentidos, 
tu mano sobre mi regazo o
la mía sobre el tuyo, los 
silencios profundos y 
colmados, los pasos
pequeños e incesantes por 
estas calles de tierra y mate,
el perfil de tu cara suspendiendo
el horizonte y el tiempo, los tiempos...
Todo eso y los cambios y los sueños intensos.

¿El amor es un ser o un estar?
¿Cómo es volver a estar lejos?

viernes, 6 de diciembre de 2013

Nadar


¿Cómo nada un pez
                          al revés?
¿Cómo será deslizarse así
contra las corrientes, contra 
el sentido de las aguas y
                         las cosas?
¿Nadan de a dos los peces
al revés o es que lo hacen 
                             solos?
¿Acaso se parecen sus historias
a las nuestras y hay un lazo 
íntimo entre las aguas y la tierra?
¿Saben mirar y sentir, saben pensar
y amar, como Vos, los peces al revés?
Son indescifrables y misteriosos ellos,
                         los que nadan al revés.

Hay algunas de sus cosas que se
nos escapan, como se escapan tus miedos
con los días que se van como un riachuelo que
corre rápido por entre las piedras del cerro...

Ojalá que naden siempre, así, como siempre,
                    lejos, muy lejos, y sin cesar...


domingo, 16 de junio de 2013

Impenetrable

Un lugar no lugar donde
el cielo es más grande y
el sol sale, enorme, de la tierra, 
                                por el sur,
donde la gente es como vos y
como yo, pero más auténtica,
sin duplicados, sin imitación.

Solo las vizcachas y las tunas y el mistol
se propagan (hasta el infinito quizás).

Un lugar en el norte, verde y 
marrón, donde los caminos y
los montes no se bifurcan, jamás.






lunes, 26 de noviembre de 2012

Desnudar las palabras

desnudar la palabras, arrancarles la ropa y hacerles el amor,
                                                   sin descanso, con pasión y sin control,
e incluso así no saber si los versos que construyo expresan lo que siento
verdaderamente, muy adentro, acá, en la médula, en mis nervios...

creo que nada es tan exacto como el silencio de esta siesta sola y vacía
con olor a tierra triste y a pasto seco, regados por una lluvia débil, 
o como el canto melancólico de unos gorriones desgarbados
ni como el gris abrumador del cielo que observaba recién
cuando volvía a casa,

y te pensaba,

y te añoraba...

jueves, 12 de julio de 2012

No man’s land


El absurdo crónico y delirante
de despertarse incesantemente
siempre,      día       tras      día,
en la misma tierra baldía
de sensaciones y experiencias
preso de la implacable conciencia
que amenaza, lacera y quema
con la certeza brutal
de que vos no estás acá,
de no tenerte
cerca…

Despertarse, acá,
es estar yéndose
siempre,
                  l  e  j  o  s
                                     de este baldío existencial…


martes, 22 de mayo de 2012

"¡Eh, dejen de ser putos!"

Definitivamente, en nuestra sociedad “occidental y cristiana”, cuerpo, género, sexo y placer siguen siendo conceptos poco comprendidos por la mayoría. Y por eso mismo es que sigue generando tanto escándalo intentar alterar la norma heterocéntrica, aunque sea en gestos más bien mínimos, cotidianos (pero, si se lo piensa un poco, es en la cotidianeidad donde debe concretarse el cambio social-cultural, ¿no?).

    Estas lucubraciones iniciales vienen a cuento por una experiencia que viví durante el último sábado. Como sabemos, el espacio público es el espacio del ser ciudadano por excelencia. Aquel día, con la persona que me acompaña en estos tiempos, quisimos darle existencia real a este lugar común sobre la ciudadanía y su ejercicio (aclaro, no de manera consciente sino porque se dio de ese modo). Por eso es que, en ese espacio público (más precisamente, en pleno centro de la ciudad capital del Chaco) nos besamos y nos abrazamos como cualquiera; fue un momento intenso, y no sólo por la pasión. Como fondo de la escena pasional, no se escuchó a Manzanero ni a Guadalupe Pineda (como podría pasar en la escena literaria más cursi y prototípica). Se escuchó, por el contrario, una serie de gritos, alaridos y bramidos como protesta ante nuestro amor. La lista de enunciados es bastante extensa, considerando que no fue poco el tiempo que pasamos ahí con mi compañero. “¡Eh, putos!”, “¡Eh, dejen de hacer eso!”, “¡¿Bueeee, vos viste lo que yo vi?!”, entre otras forman parte de esa lista. Pero hubo una expresión que me impactó especialmente: “¡Eh, dejen de ser putos!”, emitida con todo el ímpetu de un vozarrón masculino, latinoamericano y rebosante de doxa.

    A mi compañero y a mí, esas cosas nos dieron gracia. Y la verdad es que nos inyectaban, como una droga, más ganas de seguir desafiando los límites del discurso falocéntrico. Nada menos propio de nosotros que seguir los lineamientos de una masa injuriosa. Pero el “¡Eh, dejen de ser putos!” da para pensar. El ser puto caprichosamente ubicado en el mismo nivel de otros sintagmas como “ser delincuente”, “ser corrupto”, “ser asesino”, “ser adicto”. Claro, pero estos últimos sintagmas no refieren a esencias: refieren a accidentes; refieren a la biografía, no a la biología. Ser puto es una esencia (y al que dice lo contrario, ¡que lo demuestre!). ¿Cómo se puede dejar de ser? ¡Tanto que se habla en estos días del “derecho a ser”!

    Quererse, amarse ya no es ilegal en nuestro país. Pero queda un largo espacio por modificar: el espacio de las prácticas sociales, el espacio de las mentalidades. Y para eso hay que atreverse. Hay que jugarse. Cuesta ya que, sin duda, los riesgos son muchos más que los beneficios. Mas no se puede permanecer en silencio frente a la crueldad y el sufrimiento de otras personas. Personas con carne y pasión, pero también con razón, afectos y proyectos.  El non-sense se supera poniendo el cuerpo (propiedad personal y no enajenable): un beso, un abrazo, una caricia, una mirada son políticos. Hagamos política, entonces, en la cotidianeidad.  

    Pese a vivir en una tierra donde un beso puede ser subversivo, donde un abrazo puede ser transgresor y, en definitiva, donde el amor puede ser objeto de castigo social, mi orgullo por ser argentino sigue intacto. Sé que todo cambia. ¿Era Heráclito el que decía que “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”, no? Bueno, no hay situaciones históricas que se perpetúen porque son sólo eso, “situaciones”, eventuales, como los ríos heraclianos, como la arena de un campo de médanos. Pero necesitamos más olas y más viento.

    You may say I'm a dreamer but I'm not the only one…