Acá, las calles son infinitas y jamás se bifurcan,
se extienden hasta un punto del cielo gris que no
distingo, junto con los árboles, las puertas, las
ventanas, las rejas, las ruedas, las personas, que
no se acaban y a veces te llenan, te agobian, te
rasgan las vísceras con la ira contenida, con
los látigos de un verbo atrofiado pero intenso.
Las letras, las ideas, los segundos se
repiten, se replican como una hélice doble,
primigenia, humana...
Palabra, razón y tiempo que duelen, que somos.
Ojalá seamos amor también un día cualquiera, que
vos y yo podamos andar por ahí, infinitos, de la mano,
juntos, como ayer, como hoy...
Frankieología pura. Poética de la experiencia. Fragmentos de una vida hechos poesía (o simulacros de poesía). Textos híbridos de un flâneur tercermundista.
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sábado, 20 de julio de 2013
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Origen
el tiempo huye de mí
en estos días confusos
y
cansados...
pero no quiero dejar
de escribir...
hacerlo es una forma
de tener más cerca
lo que no puede
palparse,
estrujarse,
ni frotarse
ni chuparse
acercar lo que está lejos
saber que desde esa vez
sos Vos el origen
de mis días,
mis ideas,
de mis miedos
y mis letras...
no quiero asfixiarme
sin fijar en
palabras
y frases
mías
esta locura…
Amor, no quiero que te vayas de mí...
domingo, 17 de junio de 2012
El lugar del Amor
“Eres la palabra que marca la mayoría de mis textos, la que me gusta usar frecuentemente, cuando llego al éxtasis, y cuando no encuentro que decir, caes de nuevo tú, mi palabra, mil preguntas, mi excusa." (De algún lugar en la web…)
Antes de que
el paso
inexorable del tiempo
deshaga el
recuerdo tierno de
estas
horas que pasé con vos,
juego con
la ilusión de
retenerte
en estas palabras…
No es nuevo
esto…
siempre repito
el mismo juego desde que
despedirse
es una herida cada vez:
retenerte
en el sonido y la letra de alguna canción
que escucho
y tarareo (con mayor o menor éxito),
en alguna
línea que leo o escribo,
en alguna
imagen que viene
–precipitada–
a mi mente
cuando
cierro los ojos
sin pensar
en nada más,
en algún
aroma que percibo y
me trae
algo de tu piel
o de tu
respiración y
me deja como
en stand by…
Confieso
que esto funciona
algunas
veces (NO siempre…).
Funciona mientras
sepa que
habrá una
próxima vez,
una
próxima vez que no
sea pura
ilusión e imagen espectral,
espectro
que se escapa como el viento
entre las
hebras débiles de un atrapasueños,
que se
desvanece como esas letras
dibujadas vagamente
sobre un
vidrio empañado
por el
vapor de la partida.
Es lo que
voy a intentar en estos días
hasta que
llegue el momento de
verte y
sentirte cerca otra vez:
las
sábanas, el agua que derrama
amenazante
sobre los cuerpos,
los rulos
desgarbados,
las
canciones que escuchamos juntos
mientras
nos besábamos
frenéticamente,
sin vergüenza,
los tequieros, los teodios, los no-no,
cada
centímetro de este espacio
pequeño
que ocupaste durante
algo más
de treinta horas…
Voy a
tratar de retener todo eso,
eso que
vos también querías:
“¿No se
puede conservar este
momento para
siempre?”.
Quiero
intentarlo para
no disolverme
hasta la próxima.
Confiá en
mí. Yo confío en vos.
Siempre se
vuelve al lugar del Amor.
viernes, 11 de mayo de 2012
Fade away
las letras del boleto que guardé
desvanecieron casi totalmente
en esta última semana...
es que acaso así se diluye
se desvanece
tu imagen en mis pupilas?
tu olor en mi piel?
en absoluto...
cuánto tiempo ya?
nueve, diez días?
(puse el boleto en la puerta
de mi heladera,
con un imán...)
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