Crepúsculo de viernes
y yo sigo sin poder ver
a través de tus ojos...
Los sonidos quietos
de este día de muertos
tampoco puedo oír...
La muerte que llega,
como siempre,
sin tu sangre
ni tu médula
ni tu cuello
ni tu clímax...
Sin el simiente tuyo,
otro viernes muere,
triste y gris...
Frankieología pura. Poética de la experiencia. Fragmentos de una vida hechos poesía (o simulacros de poesía). Textos híbridos de un flâneur tercermundista.
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
viernes, 2 de noviembre de 2012
lunes, 10 de octubre de 2011
Nos queda mucho...
A mi amigo lo mataron –no pude decir murió–
las tabacaleras
pensé cuando,
en ese instante tórrido,
es decir, chaqueño –como él–,
supe de su partida…
A mi profesor
A mi compañero
A mi hermano
A mi padre lo mataron las tabacaleras
No fue claro
una epifanía de la razón
una agnición de los culpables
fue un destello solamente
pero un destello que generó rencor
Más tarde pensé mejor
y me di cuenta
al compañero
al intelectual lo mataron
los excesos
excesos de la lucha
el compromiso
la militancia
excesos de la franqueza
la pasión
en una sociedad de mascaradas.
Eso deja un legado –el legado de los que siempre se quebraron a sí mismos
por una humanidad más digna
y se van sin haber completado su programa: sin exageraciones,
sin presunciones,
sin misticismo,
sin arrebatos heroicos.
Nos queda mucho, hermano,
UN PROGRAMA
Ni la bronca
ni el dolor que desgarra internamente,
ni siquiera el puto cáncer
van a paralizarlo
vamos a continuarlo, hermano,
vamos a continuarlo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
