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lunes, 3 de junio de 2013

Espera

No sé qué es lo que no 
quiero en un lugar donde
siempre se espera y nunca
se sabe qué se espera,
en un mundo sin emoción,
páramo de la monocromía,
ni siquiera sé qué es lo que no 
                                      quiero. 

Mientras, pasan panzas en colectivo, 
por la parada, pasan pares de zapatos
y pocas ideas, pensamientos pasan,
sin cesar, por la parada del Chaco-
Corrientes... y yo, yo no sé siquiera
qué es lo que no quiero, ni acá ni allá. 

jueves, 17 de enero de 2013

Miedo

El sonido lejano y conocido del canto de un grillo,
las aspas de un ventilador prehistórico que giran 
                                                                 rítmicamente,
las gotas de lluvia sobre las chapas del techo viejo,
las voces, las ironías y las humoradas familiares
de todo un día largo y caliente,
se agolpan ahora, todos,
desordenados, claros, 
en las primeras horas 
de este jueves húmedo,
remoto y salteño…
¿Oís? Esta madrugada es presa fácil para 
                                                        la melancolía y 
                                                                     el miedo…
El miedo que se junta y se retuerce muy adentro,
después de un largo mes sin verte…
Claro: a veces, tener miedo es 
–solo a veces– un pasatiempo de
la melancolía y
                          el amor… 

Hace un rato dijiste que extrañabas mis textos
y está bien: el cuerpo y el alma están 
                                                      hechos
                                                           de lenguaje,
                                                                 de palabras.
Estas palabras soy yo. 
Me doy porque 
no estás acá conmigo 
para sentir estos mismos sonidos
vanos, ruidos… 

Amor, acá, lejos de todo –de Vos–,
solo quiero saberte mío… 
No quiero tener miedo. 



viernes, 19 de octubre de 2012


He dicho "me parece" 
yo no aseguro nada.
O. G. 


una larga sucesión de noes que me abofetean, me hacen temblar
                                                                                                  sudar
                                                                                                      pensar...
pensar en Girondo y su puro no y en el I would prefer not to de
                                                                                                  Bartleby...
cuánto quisiera contar, a veces, con la determinación firme, inalterable,
de ese escribiente largo y debilucho (¿es que así lo describe Melville?)
para decir no, a los otros, para decirme no, a mí, así como los otros
me llenan de noes inacabables que me ciñen con su lazo inconmovible,
que me amordazan como quieren y se regocijan en mi inercia obligada...

no omitir nada hoy
no olvidar que te quiero
no decir de más ni de menos
no mostrarme inseguro (jamás)
no dejar que vos lo pienses siquiera
no detener la acumulación frenética de amor
no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy
no dejar que el miedo al fracaso me detenga otra vez
no pensar que todo este esfuerzo volverá a ser en vano
no dejar que la angustia y la duda me inmovilicen el corazón
no dejar de creer que todavía existo yo y que queda algo de razón...

y, detrás de todo eso, detrás de esa mente obsesiva,
un pedido desesperado: por favor, no te olvides de mí...

(quisiera ser Bartleby...)


domingo, 30 de septiembre de 2012

Y no...


Definitivamente,
dormir no es lo mejor que
                                    hacés…
También podés sorprender
con gestos poco comunes…
como esta ficción del viaje
                                     a Itatí,
que creaste solo vos
 (¡y después decís que
no sabés escribir…!
Pero no te mientas:
creás mundos posibles
demasiado bien,
y ahora yo lo sé mejor…)

“Estoy caminando…”
“¿No me vas a abrir?”
“Abrime el portón…”
“¿Por qué dejás
la ventana abierta?”
Todas palabras que,
al principio,
no significaban mucho
pero que, de pronto,
se cargaron de sentido…

Le diste un poco de sentido
a este páramo sensorial,
a este desierto de experiencias
porque, definitivamente,
dormir no es lo mejor que sabés hacer…

Y ahora tenés que volver,
Y ahora la ficción se acaba,
ya no puede seguir…
Otra vez el sabor amargo
del me-tengo-que-ir…

Amor, yo vuelvo a extrañarte
                                      otra vez…
Pero sé que a vos te quedan
muchos mundos posibles
                                por escribir…
Yo sé que nos quedan
muchos mundos posibles
                                por conocer…