lunes, 20 de julio de 2026

A ciegas

"Siempre que a uno se le diera bien olvidar e ignorar, era posible vivir media vida sin apenas dificultades, incluso con cierto grado de felicidad." Cixin Liu, "El fin de la muerte".


Ni el hoy ni el mañana

se explican por el ayer: 

ya nada tiene historia;

no importa (dicen).


¿Entonces dónde quedan 

las humillaciones de la historia?

Las que sufrió mi abuela

que limpió casas de otros

para sobrevivir...

Las que afrontó mi abuelo

que no llegó a la secundaria...

Las que padeció mi madre

abandonada a su suerte 

por quien fue mi padre

por azar biológico...

Las que yo mismo viví 

por no desear

lo que la historia pretendía...


La historia está ahí 

siempre

como un bucle 

como infinitos espejos 

que reverberan infinitas 

existencias (sucede en lo micro 

la historia y se hace carne, irrefutable)


No se puede vivir a ciegas.



miércoles, 10 de junio de 2026

Acerca de "Nuestra tierra" de Lucrecia Martel

Finalmente, pude ver el documental "Nuestra tierra" de Lucrecia Martel. Las sensaciones e ideas que generó en mí fueron muchas. En lo que sigue, me gustaría compartir algunas. 

Me emocionó profundamente, algo que sólo me sucede con los objetos artísticos bien logrados. A mi juicio, este documental es una verdadera obra de arte: sólo con la fotografía se denuncia una realidad propia de nuestros contextos latinoamericanos, incesantemente coloniales desde la llegada de los europeos. Una realidad en la que se entretejen la violencia, la subestimación, el absurdo, el maltrato, la humillación... Todas acciones que tienen como víctimas a quienes no portan genealogías, prácticas ni fenotipos europeos.


De hecho, algunas de las tomas del juicio que se exhibe me recordaron a pinturas del barroco y el tenebrismo: las figuras de personajes sombríos elucubrando y pergeñando fraudes, estafas; las miradas y los movimientos siniestros; los rostros y los cuerpos de los opresores animalizados, grotescos... 


Lo mismo pasa con el diseño de sonido. El Kyrie de Mercedes Sosa al inicio de la película, con la imagen de la Tierra vista desde el espacio, genera escalofríos. Desde el principio, entran en escena usos no rioplatenses del español en este territorio que llamamos "Argentina": esto, en sí, ya es un logro y una apuesta política fundamental. Los relatos orales que se reproducen, con la voz de algunxs referentes de la comunidad de Chuschagasta, en Tucumán, conmueven. En cambio, las declaraciones de algunxs abogadxs y otros personajes del aparato judicial indignan. 


En fin, el contraste que todo el tiempo se evidencia entre las comunidades indígenas o de ascendencia indígena y quienes se referencian (o "autorreferencian") como "no indígenas" es elocuente: los tonos, la velocidad, el volumen, las formas, los gestos... son muy diferentes, sistemas semióticos antagónicos. Pero todo el armado de la República está fundado en el sistema semiótico de lo "no indígena": la exclusión y la desigualdad están en la base de la estructura; no son meros fenómenos "colaterales". 


En el documental, todo funciona para sostener la denuncia de las injusticias que, claramente, no han terminado y, a veces, parecen profundizarse. Es, en este sentido, para mí, un documental clave en la línea del "cine militante": político, combativo, testimonial, transformador. Hay que verlo.