domingo, 1 de abril de 2012

martes, 7 de febrero de 2012

Irme



Me gusta irme
No permanecer demasiado tiempo en el mismo lugar
Me gusta no estar
Partir después de un tiempo
Quizás por temor
A
lo estático
   lo inmóvil
      lo fijo
Me gusta el movimiento
Me gusta no estar siempre en el mismo lugar
Me gusta irme

sábado, 4 de febrero de 2012

Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs...

     En diversas oportunidades, algunxs por ahí me tildaron de “propagandista homosexual”. Ellxs siempre se paran en la vereda del acusador y suponen estar legitimados por alguna fuente o razón divina para juzgar negativamente al otro y condenarlo al ostracismo, al destierro –explícito o implícito– de la vida social. Claro, con siglos y kilómetros de discursos represores y normalizadores detrás, cualquiera puede pararse cómodamente en esa vereda. Es decir, “cualquiera” que sólo se mira el ombligo y borra, sin interrogarse nada, las existencias de otrxs diversxs. Pero, ¿cómo no ser, orgullosamente, un “propagandista homosexual”, en el sentido en el que lo manifiestan esas personas, si todavía hay millones de personas GLTTBI que viven el cotidiano desgarro que involucra la marginación familiar y social? Un desgarro que no sólo se da a nivel de la interoridad de las personas, sino, en muchos lugares, a nivel físico. La eliminación es simbólica y corporal. Ante eso, uno no puede quedarse callado e inactivo. Y mucho menos aún cuando la marginación atraviesa la propia experiencia personal.

     Aunque lo que digo pueda sonar trillado para muchxs, la verdad es que hay un largo camino por recorrer todavía. De hecho, como ejemplo, durante las fiestas de fin de año y durante este verano, momentos de reencuentro familiar, en general, volví a sentir las mismas sensaciones incómodas que me acompañan desde que puedo pensar por mi cuenta y eso me hizo pensar más aún. Observar las escenas familiares que se dan para compartir momentos y experiencias entre las parejas –heterosexuales–; observar como lxs adolescentes –heterosexuales– de la familia presentan sus parejas y pueden compartir almuerzos de domingo u otros instantes análogos sin problema; observar cómo en los encuentros de fin de año convocados por las empresas en las que trabajan mis familiares, ellxs pueden asistir con sus parejas –heterosexuales– sin ningún problema, sin eufemismos, sin trámites, sin vueltas, sin explicaciones… La lista de experiencias de este mundo heterocéntrico podría seguir indefinidamente, y el desgarro interno, emocional, psíquico, se extendería de igual modo.

     A pesar de la legislación de avanzada con la que ya contamos en nuestro país y en varios países del mundo, las personas GLTTBI tenemos negadas, socialmente, muchas experiencias que nos gustaría vivir y disfrutar. Por supuesto, con seguridad no todxs desean vivirlas, y a algunxs podrán parecerles triviales –y eso es entendible, porque la diversidad es amplia, abarca múltiples dimensiones–, pero somos muchxs lxs que las ansiamos y las consideramos derechos que todavía se nos niegan –claro, no legislativamente, en la mayoría de los casos, pero sí a nivel de las prácticas concretas, cotidianas –. Para muchxs, la vida sigue consistiendo en dar explicaciones por todos y para todxs, para muchxs la vida sigue siendo un gran eufemismo, un desgarro incesante. Y por eso estoy convencido de que lo que siento, pienso y hago como “propagandista homosexual” no está mal. Porque quiero que el amor y la alegría sean para todxs. 


sábado, 26 de noviembre de 2011

Quince horas...

Los sentidos exacerbados
propios de una encamada eventual…
Las expectativas puestas todas
en el nuevo encuentro
en el hombre nuevo
que aparece
vía fibra óptica.
La conexión parece
instantánea
pero wireless fidelity
no es REAL fidelity…
y rápido perece…

lunes, 10 de octubre de 2011

Nos queda mucho...

A mi amigo lo mataron –no pude decir murió–
las tabacaleras
pensé cuando,
en ese instante tórrido,
es decir, chaqueño –como él–,
supe de su partida…
A mi profesor
   A mi compañero
      A mi hermano
         A mi padre lo mataron las tabacaleras
         No fue claro
         una epifanía de la razón
         una agnición de los culpables
               fue un destello solamente
pero un destello que generó rencor
profunda rabia.

Más tarde pensé mejor
y me di cuenta
al compañero
al intelectual lo mataron
los excesos
excesos de la lucha
                       el compromiso
                          la militancia
        excesos de la franqueza
                                la pasión
                                                en una sociedad de mascaradas.

Eso deja un legado –el legado de los que siempre se quebraron a sí mismos
                                                                                 por una humanidad más digna
y se van sin haber completado su programa: sin exageraciones,
                                                                                  sin presunciones,
                                                                                    sin misticismo,
                                                                                      sin arrebatos heroicos.
Nos queda mucho, hermano,
UN PROGRAMA
Ni la bronca
  ni el dolor que desgarra internamente,
    ni siquiera el puto cáncer
      van a paralizarlo
                                    vamos a continuarlo, hermano,
                                             vamos a continuarlo 

viernes, 12 de agosto de 2011

Epitafio

Aquí yace 
   quien quiso ser
      viento
         y fue
            sólo
               una hoja...