Esa ficción que no volví a llevar
conmigo cuando bajé del colectivo
fue motivo de lamento constante
durante un largo tiempo. Tenía diez
u once años (creo) y De la Tierra a
la Luna era el libro, que acababa de
conocer, tal como Verne lo había
concebido por lo menos un siglo atrás.
Pocas páginas había recorrido hasta
entonces, de modo que perderlo fue
cerrar una historia antes de que
terminara realmente, algo que
se cerró antes de tiempo,
un final precoz y aciago.
Bastante tiempo llevó el olvido,
pero ahora que lo recuerdo,
muchos años después, y que
vuelvo a pensar en las páginas
nuevas, en las palabras confusas,
difusas, difíciles, en el ánimo terco
y potente,
me parece la profecía irónica de un
destino signado por lo inacabado,
por algo que se cierra sin agotarse.
Siento que hay lecturas que
siempre están
pendientes...
Frankieología pura. Poética de la experiencia. Fragmentos de una vida hechos poesía (o simulacros de poesía). Textos híbridos de un flâneur tercermundista.
lunes, 21 de julio de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
Quedarse
Lo cotidiano es el espacio de lo absurdo.
Escucho: "Ella era mejor porque se quedaba con él".
El equilibrio perfecto entre irse y permanecer
es el amor, es querer al otro, con demandas
pero también con renuncias, con algo del
orden del irse, del no estar, a veces...
Vos sos mejor estando y yéndote, a veces...
Este amor no es un quedarse siempre.
Escucho: "Ella era mejor porque se quedaba con él".
El equilibrio perfecto entre irse y permanecer
es el amor, es querer al otro, con demandas
pero también con renuncias, con algo del
orden del irse, del no estar, a veces...
Vos sos mejor estando y yéndote, a veces...
Este amor no es un quedarse siempre.
sábado, 21 de junio de 2014
martes, 10 de junio de 2014
Fantasma
El texto es un fantasma que
recorre los pasillos plagados
de bits y pixeles.
Acá, las razones que explican
el amor se desvanecen,
se diluyen las palabras...
Todavía espero.
el amor se desvanecen,
se diluyen las palabras...
Todavía espero.
sábado, 7 de junio de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
Mi caos cosmificado
Soy, casi siempre, un hombre viejo
de veinte y tantos años, que mira
el mundo que trajina las horas y
las cosas sin cesar, tras el vano
de alguna ventana lejana y oscura.
La vida me fue dada así, sin querer,
sin preguntas y sin pedidos; yo me he
permitido la vida como quien se
permite un regalo que no le agrada,
un regalo que se conserva por cortesía.
Me fue concedida -dicen....- por
mi madre y por un padre -a quien no
conozco. Yo digo que la vida, la buena,
al final nos es dada por alguien a quien
elegimos y comprendemos muy bien.
Vos me das esa otra vida, esa que
quiero y que elijo y proclamo.
Vos sos mi lugar tranquilo,
mi caos cosmificado.
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