lunes, 29 de febrero de 2016

Soñé con el mar

Una ausencia hecha
de viento y arena,
un horizonte difuso
de dunas y esparto.

Voces que se acallan
con la distancia y un
tiempo que se dilata
y camina lento.

Tardo en llegar al borde,
pero el camino es incesante,
y se obstina...


miércoles, 17 de febrero de 2016

Los mismos

Los mismos poseían funciones pedagógicas porque los mismos asentían porque los mismos callaban ruidosamente porque los mismos sabían de qué iba eso de ocultar la mente y los pensamientos cuando corresponde.

martes, 12 de enero de 2016

Dinosaurios

Pequeños dinosaurios aletean
estrepitosos por el patio de la
casa de los abuelos. El calor
agobia los mangos y los techos
de chapa de las formas imprecisas
que delinean la vivienda familiar.
Pero eso no detiene el movimiento
desesperado de esos pequeños
animales con genealogía jurásica.
Todo en estos lugares se remonta
a tiempos inmemoriales, pero
no todo aletea enérgico, como estas
aves, como la vida que se obstina
y sigue...  

lunes, 11 de enero de 2016

Mi padre

Mi padre me dejó
un pectus excavatum
dos rodillas chuecas
pies planos, sin arcos
ojos miopes y sin luz
también una nariz más
que visible para todo
aquel que quiera habitar
el suelo argentino.

Mi padre me dejó
antes de que pudiera
agradecerle por su bello
legado, a mí y al mundo,
antes de que pudiera darle
la mano firme de hombre
recio y duro.

Mi padre me dejó
pero no dejó fotos o
recuerdos de otro tipo.
No me dejó la posibilidad
de interpelarlo, ni a él
ni a su imagen.


sábado, 12 de diciembre de 2015

Dioses

Los dioses no murieron,
pero cada vez hay menos. 

¿Qué es esa entelequia que
conocen como república?
¿Y esa otra que llaman
democracia? ¿Qué dios
convoca a la igualdad y
la fraternidad entre los
pueblos y las personas?

Sólo ideas naftalinadas,
añejas expresiones de
deseos minoritarios.

Ni siquiera los dioses de
mirra e incienso que el
Oriente lejano e impreciso
había legado al Occidente
pretendidamente preclaro
se pronuncian.

Los dioses del yo y del
felicismo exacerbados
subsisten el trance,
la partida inexorable
solamente. 


domingo, 25 de octubre de 2015

Tanto

Me acuerdo de esas (tantas) veces en que permanecí en silencio en distintos lugares, con distintas personas. Y de esas (tantas) interpelaciones para que dijera algo, para que hablara, para que dijera, para que participara, para que pronunciara alguna palabra en medio de tanta palabra vacía. Interpelaciones envueltas en sorna: "ay, el tímido", "ay, Pablo no habla", "ay, habla demasiado...", y así, sin cesar. 

Todo eso dolía, porque sentía que la palabra me había sido negada desde siempre: mi sexualidad es constitutiva, yo no puedo escindirme en razón y sexualidad, como en dos mitades que se buscan y no se encuentran. Para mí, un chico gay nacido en Salta -bastión del deshumanismo católico- el mundo siempre era para otros, para los que estaban bien, para quienes habían sido sanos: mi palabra no podía aportar nada, era palabra enferma, palabra vana... ¿cómo querían que hablara? No me sentía útil ni valioso. 

domingo, 6 de septiembre de 2015