sábado, 12 de diciembre de 2015

Dioses

Los dioses no murieron,
pero cada vez hay menos. 

¿Qué es esa entelequia que
conocen como república?
¿Y esa otra que llaman
democracia? ¿Qué dios
convoca a la igualdad y
la fraternidad entre los
pueblos y las personas?

Sólo ideas naftalinadas,
añejas expresiones de
deseos minoritarios.

Ni siquiera los dioses de
mirra e incienso que el
Oriente lejano e impreciso
había legado al Occidente
pretendidamente preclaro
se pronuncian.

Los dioses del yo y del
felicismo exacerbados
subsisten el trance,
la partida inexorable
solamente. 


domingo, 25 de octubre de 2015

Tanto

Me acuerdo de esas (tantas) veces en que permanecí en silencio en distintos lugares, con distintas personas. Y de esas (tantas) interpelaciones para que dijera algo, para que hablara, para que dijera, para que participara, para que pronunciara alguna palabra en medio de tanta palabra vacía. Interpelaciones envueltas en sorna: "ay, el tímido", "ay, Pablo no habla", "ay, habla demasiado...", y así, sin cesar. 

Todo eso dolía, porque sentía que la palabra me había sido negada desde siempre: mi sexualidad es constitutiva, yo no puedo escindirme en razón y sexualidad, como en dos mitades que se buscan y no se encuentran. Para mí, un chico gay nacido en Salta -bastión del deshumanismo católico- el mundo siempre era para otros, para los que estaban bien, para quienes habían sido sanos: mi palabra no podía aportar nada, era palabra enferma, palabra vana... ¿cómo querían que hablara? No me sentía útil ni valioso. 

domingo, 6 de septiembre de 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Buscarse en los libros

Cuando salgo de casa y
la dejo sola, por horas,
la imagino recorriendo,
incesante y exhaustiva,
los caminos de libros de
mi biblioteca, con asombro,
muchas veces; con pesar,
otras tantas, con nostalgia...

La nostalgia de un pasado que
duele por todo lo que no dio,
por todo ese tiempo que no
florecía, aunque se lo regara
insistentemente.

A mi madre la imagino buscándose
en los libros que ahora puede asir,
oler, tener.

lunes, 10 de agosto de 2015

Nadie sabe

Nadie sabe de aquel tiempo
de carbón y leña, cuando llenabas
bolsitas de cuatro kilos y las estibabas
prolijamente en filas simétricas con base diez,
cuando te dolían los dedos después de tardes enteras
de anudar esas bolsitas sin cesar y tenías la cara muy negra.

Nadie sabe de esas cargas 
interminables de quebracho, toneladas que
venían del Chaco o de Santiago y colmaban 
el acoplado del camión de Tulio, punzantes, afiladas,
cuando te pasabas horas enteras con tu hermano o quien 
fuera, para descargar ese quebracho que prometía recompensa. 

Nadie sabe de esos tiempos de infancia sin luz,
sin espacio, sin padre.

Nadie sabe, en fin, que sos hoy
aquel que fuiste entonces, a los ocho,
a los diez años, al lado del mar salado y frío,
cuando trabajabas duro para otros y, sin saber,
para vos, que te forjabas un destino contra el viento
huracanado que venía del sur lejano y desconocido.

domingo, 19 de julio de 2015

La gente

No me gusta que me hablen, que
me digan cuál es mi esencia, cuando
ni siquiera tengo claro quién soy.

"La gente esta preocupada"
"La gente está angustiada"
"La gente está expectante"
"La gente tiene miedo"
"La gente quiere saber"
"La gente quiere un cambio"

¡Cuánta gente indiferenciada,
reducida a lo igual, a lo idéntico!
¡Cuántas vidas sin vida!
¡Cuánta soberbia impune!

martes, 14 de julio de 2015

Preguntas

¿Por qué en las ciudades nunca está permitido girar a la izquierda y siempre se puede girar a la derecha? ¿Por qué los lugares donde venden golosinas son "tiendas de droga, drugstores, y no tan sólo "quioscos"? ¿Por qué no puedo caminar por las calles de la mano con la persona que amo?